Noches Poéticas 00 Noches Poéticas 01 | Page 24

Ianire Sagasti

Quieres recorrerme

lo sé.

Sé que lo quieres

aunque calles.

Pero me gusta tu silencio

hace que hoy y todos los días

me duelas,

me duelas más.

Quieres oírme

también lo sé.

Provocar mis gemidos

aunque calles.

Así, en tu silencio vuela fantasía

y en mi silencio

vuelas tú.

Y me dueles.

Quieres provocarme

lo sé.

Estremecerme en tu cuerpo de nosotros

aunque calles.

Más callo yo ¡tranquilo!,

porque como tú

también soy cobarde

y callaré.

Y aun así me sigues doliendo.

Y me dueles

porque quisiera poseerte

como en este zulo en el que te escribo

posee la araña a su mosca.

Poseerte como lo hago cada noche

en silencio,

yo sola con mi cuerpo,

como tú

me has enseñado.

Cuenta la leyenda que, cierta vez,

construyeron un tren mucho antes

que su vía férrea.

I

Dejé la malsana ciudad.

Desventurada trotamundos.

Y elegí el tren

como calzado para el alma.

Quise volar sobre el hierro y huir,

trazando España de Norte a Sur

y de Este a Oeste

para no atormentarme más

las entrañas de ti.

Recé

para que la velocidad ayudase a mis sienes

a degradar tu imagen.

II

Más de un pasajero

memorizó los surcos tristes de mi cara

mientras se tejía en ella la barbarie.

Pretendí imitar al pájaro

que emigra buscando un tiempo mejor

para esta angustia que persiste a todo.

Pero en cada estación

siempre quedaba un alma congelada,

una Mantis religiosa.

En cada estación siempre vi cortarse los abrazos

para saltar al último vagón

con la urgencia de los buscadores de oro.

Cada estación descrita

como un verano que no llega

o que acaba de morir.

III

Conté con los dedos de las manos

todos los túneles que pasé pegada a la ventana

apoyando en ella el peso de la vida.

¡Cuánta lluvia fusilada en los cristales!

Como si el tren también se despojase

de todos los pesares.

¡Cuántos días de ceguera

para despertar con un baile

sobre los rieles!

Cuenta la leyenda que, desde entonces,

se construyeron las vías férreas

antes que su tren.

Calzado para el alma

La araña a su mosca