EL GATO PARDO (Santiago Liberal)
Ya no me acompaña el gato pardo
que arañaba cada noche la ventana,
clavaba sus ojos en mi mirada
compartiendo en silencio mi letargo.
Él sabía que mi alma estaba herida,
que doliente un amor la estremecía,
al unísono mi pena y su maullido
se juntaban como un solo destino.
Te espero cada noche.
Ya no veo relucir tus ojos claros,
fueron dos tristes farolas en mi alcoba
con dolor en las sombras reclinados
alumbrando mi cama, triste y sola.
¿Dónde estás gato pardo?
yo te extraño.
Como extraño ese amor incontrolado.
El silencio de tus ojos me hace daño.
Tú te has ido y mi amor quedó cegado.