nemesis diciembre 255 2018 FOLLETO MENSUAL 255 diciembre 2018 Digital | Página 2
El perdón, ¿quién lo inventó y para qué?
Entiendo el “perdón”, como esa “capacidad”
cognitiva y sicológica, que adopta en este caso la
víctima, después de haber sido objeto de una
agresión, ataque, atentado o violación, así como el haber sido
expuesto a la más baja miseria, preexistiendo siempre secuelas
físicas y sicológicas, irreparables e irremediables, que duelen y
marcan.
Veo como en la actualidad, el “perdón”, surge como producto de
una exigencia social, donde se anteponen los prejuicios, y se
desconoce la dignidad y la autonomía del individuo,
deslegitimando el dolor, la rabia y la impotencia del agredido.
Luego se inicia una especie de “puja”, en la que los no
agredidos, exigen al agredido, manifestar en público que está
libre de odio y de dolor, como requisito para encajar en ese
juego, en el que el violentado sigue con su agresión y con las
secuelas, y los demás felices porque les hicieron el juego. De no
“perdonar”, es tildado de resentido y se excluye de los círculos
sociales más temerarios que hoy pululan.
Entiéndase que el que accede o no cargar con el sentirse “libre
de culpa” es el agredido; de ahí que el círculo social del agredido
juega un papel de hipócrita, propio de esta sociedad podrida e
injusta.
¿Entonces, si en un acto de agresión pierdo la vida, o quedo con
una afectación de por vida, debo desde ultratumba pedir
perdón, para pasar a la historia y encajar socialmente?, pues no.
Cada persona es quien determinará, si perdona o no; eso de
pedir perdón no es un acto de ligereza o de acomodamiento
social; pedir perdón es un acto que además de ser íntimo es
personal e intransferible y requiere de reflexión y de tiempo y
será cada uno quien determine o decida si lo hace o no.
¿Por qué seguirle el juego a un cúmulo de personas asomadas
en su desprecio y en su afán de aparentarle a una sociedad
permeada por el oscurantismo y donde sólo impera el bien
individual y donde lo colectivo, el bien común está mandado a
recoger?
El mejor antídoto para el perdón, es asumir con entereza la
responsabilidad ante situaciones o hechos en los que
hallásemos perjudicado, agredido, violentado a otra
persona.
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