Alborada
El día Sábado las personas como yo nos fuimos despertando como a medio día. Yo realmente estaba cansado por la desvelada pero no me importó porque al salir a caminar y todos como si nada ya que sabían que en 5 horas más volvería a comenzar la fiesta y ni quien se quiere perder de ella .
La cita se dio en el Puente de Calderón y concluyó en el jardín. Las calles llenas de turistas y de personas de la ciudad misma,
hquienes se sentaban donde podían para poder ver el “desfile de las anima” y la tradicional recorrida del “Xuchil”, que lo cargaban entre 6 a 8 personas. Realmente me asombré debido a que el día anterior únicamente había podido ver la estructura, entonces me hice una pregunta: ¿Cómo? Los danzantes parecían muertos sin expresiones, lo cual asustaba a todos pero era normal ya que era el baile de las animas. Para concluir, en el jardín regalaron de cenar a todos lo que fueron, nunca faltó comida.
Aún faltaba más, pues todavía quedaba el Domingo donde aun iba a haber danzas, los voladores de Papantla y muchos más. Me fui de San Miguel de Allende sorprendido, maravillado, ¿Por qué? Nunca había visto nada parecido en mi vida. Realmente me gustó, es un evento sin duda único. Sin embargo, me desanimó el no haberme quedado a ver todo lo que me faltó el día domingo. Definitivamente regresaría para volverlo a vivir.
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Aún faltaba más, pues todavía quedaba el Domingo donde aun iba a haber danzas, los voladores de Papantla y muchos más. Me fui de San Miguel de Allende sorprendido, maravillado, ¿Por qué? Nunca había visto nada parecido en mi vida. Realmente me gustó, es un evento sin duda único. Sin embargo, me desanimó el no haberme quedado a ver todo lo que me faltó el día domingo. Definitivamente regresaría para volverlo a vivir.
s. Realmente me asombré debido a que el día anterior únicamente había podido ver la estructura, entonces me hice una pregunta: ¿Cómo? Los danzantes parecían muertos sin expresiones, lo cual asustaba a todos pero era normal ya que era el baile de las animas. Para concluir, en el jardín regalaron de cenar a todos lo que fueron, nunca faltó comida.
Aún faltaba más, pues todavía quedaba el Domingo donde aun iba a haber danzas, los voladores de Papantla y muchos más. Me fui de San Miguel de Allende sorprendido, maravillado, ¿Por qué? Nunca había visto nada parecido en mi vida. Realmente me gustó, es un evento sin duda único. Sin embargo, me desanimó el no haberme quedado a ver todo lo que me faltó el día domingo. Definitivamente regresaría para volverlo a vivir.
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