Mundo Inédito | Page 21

Tal como le sucede a tantas otras personas, hay veces en que podemos tener días buenos y otros malos...

Pero te haz puesto a pensar:

¿Qué pasaría si todos esos sentimientos que nos generan una carga negativa pudiéramos desprendernos de ellos y colocarlos en una bolsa de papel?

Es por eso que en esta edición quise hablar del tema de: "La bolsa de los sentimientos"... Esa que muchas noches imagino tengo aquí a mi lado antes de dormir y en ella deposito todo lo que no me gusta de mi carácter.

Yo ya te compartí cuáles son las cosas que yo vacío noche a noche entre paredes delgadas de papel, y quizá tú no me lo digas, pero en este instante ya estés pensando cuáles son las que tu pondrías dentro de tu propia bolsa, al caer la noche...

Tal vez un corazón roto, la preocupación que te provoca no tener todavía el dinero suficiente para pagar tus cuentas, la insatisfacción por perder la mayor parte de tu día en un trabajo que no te gusta y donde no te sientes motivado ni con futuro...

La tristeza que provoca la ausencia de algún ser querido que para ti se fue de una manera injusta, la salud perdida de tu padre, madre o de algún hijo, así como tu resentimiento por algo que pasó hace muchísimos años, o quizá la impotencia de algo que no pudiste resolver.

Sólo tú sabes lo que llevas en tu alma y te gustaría poner de manera simbólica dentro de esa bolsa, para "quitártelo" (como cuando te desprendes de tus zapatos o de alguna prenda de ropa), para al final de día observarlo como algo que le sucedió a alguien más o como una anécdota que te contaron y que le haya sucedido a otra persona, pero no precisamente a ti....

Algo así sucede con todas las cosas que se depositan en esa bolsa de los sentimientos.

No sé si ahora que te lo he compartido a ti te sirva de la misma manera que para mi ha sido de utilidad durante tantas noches; ya que Dios, que es el único que puede transformar o tiene la respuesta a todo eso que tú no sabes ni cómo manejar.

¿Sabes algo?, hay otros días en que imagino que hay otras bolsas en las que también se puede depositar todo lo bueno que una persona puede dar, y en contraposición a las primeras que ya hicimos referencia; el contenido de estas si se puede compartir.

¿Has visto a esas personas que por ejemplo siempre cargan dulces consigo o siempre tienen algo para regalarte?...

Supongo que esa es la caja de herramientas que todos tenemos en nuestro interior para regalar a los demás...

Puede ser la manera tan amorosa con la que preparas cada mañana el desayuno o las cosas de tus hijos; tu manera tan sincera de charlar con alguien y ofrecerle tu ayuda, hasta un simple gesto de cortesía y amabilidad con alguien desconocido en la calle.

Ese tipo de cosas hacen tanta, tanta falta en nuestra vida, en el presente que nos ha tocado, independientemente del país donde se esté, y es probable que la clave esté en lograr que cada día, al llegar la noche, la bolsa de los sentimientos que colocamos al lado de la cama esté más vacía, que aquellas que utilizamos durante el día; para que llegue un momento en que necesitemos cambiarla por una de tamaño mucho más grande, para que pueda ser más fácil colocar todos y cada uno de esos dones que sin saberlo tenemos y servirán para compartir, ayudar o simplemente hacerle el día diferente a alguien más.

¿Te late hacer el intento? Entonces: ¡Manos a la obra!

¿De qué vas a llenar tu bolsa para desprenderte hoy?

Mundo Inédito | Octubre 2015