Matrimonios por conveniencia.
Los padres elegían maridos para sus hijas.
Los matrimonios así pautados no tenían en cuenta los sentimientos
de las chicas sino los intereses de familia. A través de un buen
matrimonio se buscaba mantener o incrementar el patrimonio
familiar.
Los ricos comerciantes, por ejemplo, se preocupaban por pactar
matrimonios con hombres que dieran continuidad a sus empresas.
Los españoles contaban con ciertas ventajas sobre los criollos.
Las familias “decentes” los consideraban más trabajadores y
ahorrativos que los nativos.