� Ella se negaba a casar con el señor mayor. Sus padres la enviaron a su quinta de San Isidro y su enamorado Martín se disfrazaba de jardinero, mendigo y pescador para verla.
� Su padre, se enteró y la envió al Convento Santa Clara, en Independencia al 1100, donde se mandaba a las hijas rebeldes de la época.
� En su casa se organizaban tertulias( fiestas y reuniones) con mujeres y hombres de aquellos años. Allí, también se cantó por primera vez el Himno Nacional Argentino.
� Ella, era una mujer influyente en la sociedad y en la política argentina.