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Un libro como „EL Gen Egoísta‟ promueve esta misma idea de un gran
determinismo cromosomático, pero bajo el lenguaje moderno del
biologismo científico.
“El grupo Thule tenía como objetivo o mérito principal a los ojos de sus
iniciadores el construir un centro de reunión para las otras sociedades
ocultistas de la misma tendencia y reinsertarse de este modo con la
gran tradición germánica”. (Jean Michael A.)
La genética es una ciencia fundamental, y las determinaciones
genéticas sobre los individuos son enormes. Precisamente su negación
anticientífica es el error básico del igualitarismo. Pero la genética no lo
es TODO en el hombre en absoluto. Hay aspectos claramente
„culturales‟ e „históricos‟, y también una libertad de actuación.
La libertad de actuación es mucho más relativa de lo que parece. Cada
uno „puede‟ hacer muchas cosas, pero en un 99% de los casos „hace‟
aquellas para las que su „personalidad‟, su genética, le tiene más
preparado y adaptado. La mayoría de las personas siguen fielmente
una predestinación básica de su genética, de su personalidad y su
„forma natural de ser‟. Por tanto podemos decir que SI existe una fuerte
predeterminación social provocada por la genética.
Todo esto nos lleva a plantear claramente que la pretendida „libertad‟
total del „buen salvaje‟ es un mito. Las masas, los pueblos, están
sometidos a un fuerte direccionismo, en parte de origen genético, y en
parte de origen social y cultural. De la misma forma estamos contra
cualquier visión direccionista de la historia. Y estamos en contra
porque no responden a la realidad. La historia no es función SOLO de
las luchas raciales, Ni solo de la economía, como dice Marx. La historia
es un camino por andar, que se concreta en función de muchos valores
y problemas salidos del azar de cada momento, de la confluencia de
fuerzas y poderes que en cada instante inciden en las decisiones.
Desde luego la raza ha sido una fuerza importante en muchos casos,
pero no siempre ha sido el motor decisivo de los acontecimientos.
“La interpretación simbólica del Grial más comúnmente admitida es
aquella que consiste, en asimilarla a la copa que se sirvió Jesús en la
ultima cena, y en la cual José de Arimatea recogió la sangre del
salvador, procedente de la herida del costado, producida por el lanzazo
del centurión Longinos”. (Jean Michael A.).
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