Movimiento Integralista Americano Movimiento-Integralista-Americano | Seite 51
Andrea de Cano
La mujer integralista no se deja manipular ni influenciar por modas sino
que la sabiduría le permite discernir lo que es bueno y positivo para
ella, para su familia y para su entorno. Esa es la verdadera sabiduría
de una mujer formada en su tradición y conocedora de su historia.
Gracias a esa sabiduría es donde la mujer crece y se expande, con su
trabajo y su biología como dadora de vida y educadora de grandes
hombres y mujeres de nuestra patria.
Para la mujer integralista el significado de vida está basado en la
maternidad, la lucha y la asistencia social.
La feminidad nacional socialista rechaza el nombre de „feminismo‟ que
utiliza la izquierda, que no hace nada más que usar a la mujer como
una imitación del hombre y es una fachada del capitalismo industrial.
Históricamente, el marxismo y el capitalismo han ido de la mano, y su
actitud hace que las mujeres se conviertan en valores económicos.
“El humanitarismo es el sirviente de la debilidad, al mismo tiempo que
el destructor más cruel de su propia existencia”. (Adolfo Hitler).
El fascismo sostiene que la mujer es el guardián natural de la
fundación social y cultural de una nación.
En la Italia fascista la mujer se organizó profesionalmente y se unieron
al trabajo con los hombres. Entre las medidas de labor promulgadas
por el fascismo, cada obrero hacia un cursillo el cual consistía en que
un mes antes del nacimiento de su hijo tenía que dar unas clases de
maternidad, al término de este le daban un título, y un mes después del
nacimiento de la criatura, la mujer devengaba un sueldo. Se obligo a
los patrones a que proporcionaran recursos. Sin embargo, el fascismo
también buscó hacer a las mujeres económicamente afianzadas en la
casa, proporcionando impuestos y reducciones de la renta y subsidios
por el nacimiento de cada niño.
En la Alemania nacional socialista se consideró la asistencia social
como el deber principal para las mujeres, y la maternidad fue elevada
al nivel de una profesión espiritual. Paula Siber, fue la dirigente de la
Asociación de Mujeres Alemanas, y en 1.933 declaró: “la madre es la
intermediaria de las personas y de la cultura nacional, a la que ella y su
niño pertenecen. Porque ella custodia su cultura. En la Alemania
51