Movimiento Integralista Americano Movimiento-Integralista-Americano | страница 293

Andrea de Cano fosilizan al hombre y consecuentemente masifican a la sociedad, ha despertado los impulsos étnicos de una nación dando así impulso a la creatividad de sus miembros. Además, y en relación a ello, habiendo sido aquel movimiento que ha enfatizado más en el aspecto cuerpo, ha sido también aquel que ha logrado un verdadero orden en la economía. La doctrina económica nacional socialista del patrón trabajo contrapuesta a la del patrón dinero, verdadero logro del nacional socialismo y que es tapada y ocultada hoy en día con la infelicidad holocáustica, ha sido y sigue siendo la única corrección posible al caos hoy existente en la economía, en donde la humanidad vive en la más creciente de las inestabilidades en un mundo interactuado y globalizado en el que la crisis existente en la república más lejana y desconocida repercute como un dominó en la economía de todo el mundo con efectos a veces realmente catastróficos. Del mismo modo que, a nivel social, la importancia e impulso dada al racismo comprendido como orgullo y cuidado biológico de la propia estirpe ha logrado obtener una sociedad ordenada y con un sentido brindado a la propia existencia que transciende el del confort y el de ser simplemente felices, propios del „último hombre‟ del que habla Nietzsche. Pero ello ha sido posible a través de la preparación previamente dada por el fascismo el que, al haber asentado el principio de autoridad como un carácter trascendente respecto del todo social, ha otorgado así un sentido a la vida que trasciende a la inmediatez. Es decir que, sin el levantamiento fascista hubiera sido imposible la nacional socialista. Pero las dos sin embargo, tomadas en sí mismas, son aún levantamientos inconclusos. Las dos deben ser concebidas como movimientos correctivos y reencauzadores del rumbo social y colectivo; pero y estos movimientos resultarían truncos y estarían destinados al fracaso si no se produce. Un tercer levantamiento que apunte al elemento faltante, al carácter transcendente del hombre. Ésta sería la sublevación que desplegaría la última de las energías restauradoras, las que darían el golpe de gracia a la modernidad, concluyendo así con la edad de hierro en que se encuentra nuestra especie. Porque lo que en última instancia nos diferencia de los modernos no es solo una doctrina del Estado, no es una escuela de la economía, ni tampoco es el racismo, sino 293