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NAZISMO ENIGMÁTICO.
Hemos tratado de enfocar unos cuantos aspectos al respecto de la
cuestión mágica del mundo sobre la que, a nuestro entender, el
nazismo o nacionalsocialismo alemán del Tercer Reich vino a
fundamentar su cosmovisión. Tratando de desentrañar y comprender el
pensamiento de los antiguos, podemos comprender la relatividad de
este mundo. Complementando esto, el “mundo visible” vendría a ser el
reflejo de “otros mundos” o realidades. Nuestro mundo mortal está
sujeto a la ley del espacio-tiempo y a la ley del nacimiento-muerte. Los
iniciados, como ya lo hiciera Pitágoras, buscan transmutar e
inmortalizar este mundo mortal mediante la perfección, pues la
perfección es cualidad de la inmortalidad. Aquí podemos entender a
Nietzsche cuando habla de los hiperbóreos, pues para llegar a ellos es
preciso alcanzar más allá de este mundo, hallar la salida del
laberinto. Y esto no lo conseguiremos con actitudes pasivas ni
contemplativas, ni mediante un intelecto que se quede en la esterilidad,
sino mediante la práctica del endurecimiento diamantino del mago
tántrico y mediante la acción. Un camino sólo para los pocos, los
“perfectos”, no para los degenerados, ni los criminales.
Es evidente que en todo el tema del Tercer Reich existe una raíz
esotérica. Hemos visto cómo el mismo signo de la esvástica es un
signo religioso antiguo y que una determinada corriente oculta está
representada y vigente en este movimiento. Durante un tiempo breve
pero intenso, en la tierra llegó a conformarse un “Reich Mágico”, un
mundo transvalorado y absolutamente diferente al mundo que hoy día
conocemos. Todo eso no nació de la nada:
“Nada viene de la nada, es decir, nada ha sido sacado de la nada.
Nada ha sido creado, pues todo cuanto existe existía ya desde la
eternidad”.
Por esto mismo, entendemos que ese Tercer Reich histórico fue reflejo
de un Tercer Reich “metahístorico”, deberíamos situarla en lo que se
conoce como “pliegues del espacio-tiempo” o en una dimensión
paralela a la nuestra. Un “otro tiempo” de algún modo inaccesible pero
muy cercano, en tanto que no está sujeto a nuestra percepción
habitual.
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