Movimiento Integralista Americano Movimiento-Integralista-Americano | Página 245
Andrea de Cano
incapaces de cumplir con sus funciones naturales. Evidentemente en
esas condiciones la función reproductora es totalmente imposible.
Todo lo que se habla de viajes tripulados a Marte no es sino la
intención de distraer la opinión pública del hecho de que la “carrera
espacial” es un fiasco y no existe. De hecho, los viajes tripulados llevan
más de 30 años sin siquiera llegar a la luna (todo lo que se puede
apreciar por televi- Sión o supuestos documentales han sido
adulterados y manipulados para conveniencia del desarrollo de la gran
potencia mundial, como lo es Estados Unidos).
Los viajes interdimensionales son el método que debemos utilizar si
queremos conseguir viajar más allá de nuestro sistema solar o
alcanzar las otras dimensiones. Se trataría pues no viajar hacia afuera,
sino hacia adentro. Finalmente, más allá de la mera fantasía e
irrealidad, el acceso a dimensiones más allá de la limitada percepción
de nuestros sentidos físicos es algo tanto o más real que cualquier
cosa que podamos llegar a conocer de est e mundo.
La realidad del mundo material está condicionada por la existencia de
diferentes dimensiones. Comúnmente nosotros vemos el mundo desde
una perspectiva tridimensional en las que se tiene en cuenta las
dimensiones de ancho, alto y profundidad. Pero, ¿podría ser que
existiera alguien, un ser, o todo un mundo en el que sólo se percibieran
o se vieran las dimensiones ancho y alto? Un mundo así sería un
mundo de dos dimensiones. Sí a un ser “plano” (mundo de dos
dimensiones) le hablara un ser de la tercera dimensión (la nuestra),
para él la voz no precedería de ningún lugar que pudiera identificar: no
la situaría en un lugar concreto, pero sería una voz real. No se estaría
hablando de ninguna alucinación. Sí la entidad de la tercera dimensión
abdujera al ser “plano”, introduciéndole en la tercera dimensión (la que
incluye profundidad). Los demás seres planos le verían esfumarse de
la nada y, cuando regresara le verían materializarse de pronto como
por arte de magia. El propio sujeto, sólo podría decirles que estuvo en
una situación indescriptible; un extraño estado místico o
extradimensional llamado “arriba” y “abajo”. Los demás seres “planos”
no acabarían de creer a su congénere y tratarían de convencerle de
que los seres tridimensionales no existen. Intentarían hacerle
comprender que sólo la realidad plana, sin profundidad existe (el
mundo de dos dimensiones), la realidad en la que se mueven todos los
seres planos.
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