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de montaña, el sentido de un cuerpo sano para un estilo de vida sana, quedaría todo ello incompleto si no hablásemos del campesinado y la visión de un vida integrada de trabajo, naturaleza, estirpe y raíces humanas, que fue la base del nacionalsocialismo en la vida popular, campesina, de tantas familias antes abandonadas por el capitalismo financiero de las macro-ciudades desarraigadas. Del estudio de los nómadas se concluyó que el más obvio resultado del pensamiento deformado de los errantes en la vida contemporánea era el marxismo. Los efectos de esta filosofía demostraban que toda parte del esfuerzo humano tocado por las ideas nómadas deberían convertirse en una vida agria e indigna. Era obvio para él que los nómadas eran la parte cancerosa de la humanidad. Otro importante concepto se encuentra en declaraciones sobre la igualdad y la libertad. Se afirma que la desigualdad era tan inseparable de la humanidad como la vida y la muerte. La frase “igualdad de derechos para todos” no significaba que todos fuesen iguales sino que todos debían “esforzarse en ser dignos de la igualdad”. “Todos” significaba solamente la base popular ligada por la sangre y el suelo. Por otra parte, dejó bien claro que los derechos de cualquier individuo tenían que ser equilibrados por sus obligaciones. Aquellos que asumen las mayores obligaciones deberían naturalmente tener más derechos. “Libertad” era otra palabra que se sentía que había estado mal utilizada. Para el nómada significaba que él podía hacer tanto como él quisiera, pero para el NS o integralista, sólo entendía el sentido de la libertad dentro de la comunidad. Por ejemplo, se dijo que no existía una cosa tal como un “granjero no libre”. El hecho de que un hombre fuera parte de una gran entidad del estado no le hace ser un esclavo. El NS no está interesado en la individualidad sino en la comunidad, y era solamente dentro de este contexto que la palabra “libertad” tenía un significado. (¡Interés común antes que el propio!). Es preciso volver al estilo de considerar la base campesina arraigada en la tierra como la nobleza del pueblo, como la élite de una resurrección anti-mundialista y anti-capitalista. Y es preciso volver a considerar la tierra como algo ligado a la existencia, no como un „bien productivo‟, una „fábrica de productos‟, que es la consideración que da el capitalismo al suelo. Honor y arraigo, sangre y suelo, el gran 240