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completa apreciación de sus peculiaridades esenciales en la misma
manera que queremos que se nos respeten nuestras prioridades.
Sobre la base de este razonamiento, el estado nacional socialista se
vio obligado a luchar contra los objetivos de los designios imperialistas
del pueblo judío en tierra alemana. Por lo tanto es puramente una
competencia interna del pueblo alemán que no podía tolerar por más
tiempo la dominación (un resultado de los errores políticos del pasado)
de una raza extranjera que no tenía simpatía ni comprensión hacía
ellos. Durante los regímenes políticos del pasado, los judíos habían
conseguido obtener un poder creciente en la política, arte, cultura y
comercio. Berlín tenía:
32.3% de los farmacéuticos eran judíos
47.9% de los doctores
50.2% de los abogados
8.5% de los editores de los periódicos
14.2% de productores y directores de cine
37.5% de los dentistas
Ningún pueblo de la tierra con un vestigio de orgullo y de honor
nacional desearía seguir con esta dominación de las profesiones
claves por miembros de una raza completamente exterior. Al mismo
tiempo era un factor importante en aquellos partidos que estaban en
contra de cualquier reconstrucción nacional. Como el llamado partido
del estado, por ejemplo, donde el 28.6% de sus parlamentarios eran
judíos, y el partido social demócrata donde el número era de 11.9%. Es
de cierta significación el que los fundadores del partido comunista
alemán, una rama de Komitern en Moscú, su fuerza destructiva, eran
karl liebknecht y rosa luxemburg, ambos judíos.
Este predominio de influencia exterior en la naturaleza alemana en
política, ciencia y asuntos culturales, proporcionó el objetivo para la
restauración del profesionalismo en el servicio civil y de lo que desde
entonces ha sido conocido como las leyes de Núremberg. Los judíos
en Alemania constituyen un grupo de extranjeros que pueden esperar
el disfrutar de la hospitalidad del país como miembros de otras razas.
Pero ningún ecuatoriano desearía que los principales oficios del estado
estuvieran ocupados por ingleses, y ningún ingles querría ver las
posiciones claves de la política, el arte y la cultura del país ocupados,
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