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valores eternos que son el orgullo y la grandeza de nuestro ideal, tan inalcanzable para todos ellos. Los orígenes del movimiento juvenil femenino, aparece con anterioridad en el „putsch‟ de 1923 en Alemania, desde ese entonces la mujer ha incursionado en el medio atraída por el NSDAP. Hijas de veteranos miembros, hermanas de SA o jóvenes hitlerianos, amigas de éstas se empezaron a reunir sin tener consolidada una organización, pero sólo el interés y la constancia les llevó a obtener uniformes, emblemas, áreas y esquemas de actuación, y representaciones importantes dentro del par tido. Aunque en las actividades de propaganda y lucha callejera no podían participar, no queriendo decir con esto que su activismo fuera menor que el de los muchachos. Sus actividades constaban de excursiones, campamentos, juegos, deportes, y una formación moral, intelectual y política que abriría las puertas a todas las jóvenes mujeres que quisieran incurrir en la BDM (führerinnenn-rango más alto otorgado a una mujer en el partido). Llegarían a crearse incluso secciones especializadas en distintas ocupaciones de considerable importancia en el Estado nacionalista. Finalmente, antes de la incorporación definitiva como mando juvenil femenino, las aspirantes deberían realizar una prueba más: un campamento donde pondría a prueba estilos de supervivencia. Transcurridos cuatro años, la muchacha ingresaba en las „Ligas Alemanas‟ llevando consigo la experiencia y la responsabilidad adquirida en una etapa formativa que no olvidará jamás. El mito de la mujer nacionalista como elemento secundario en una sociedad fundamentalmente machista ha sido utilizado hasta la saciedad, posiblemente por no poseer otro argumento con que atacar unas normas sociales y una ideología totalmente desconocida pero insidiosamente combatida. La BDM, según las manifestaciones de quienes en verdad pueden opinar, de sus miembros, surgió de la voluntad de las mujeres de no permanecer ajenas a la política. La liga femenina sólo puede comprenderse si se enmarca dentro de su totalidad, dentro de la gran ruptura revolucionaria de nuestro tiempo. Surgió del sano rechazo a una educación que mantenía a la mujer alejada de toda responsabilidad y que la educaba para ser siempre una persona dependiente. En sus filas militaban sólo mujeres que infundían el ánimo necesario a los camaradas y difundían la moral como algo 164