Capítulo VII
Primeros descubrimientos poco esclarecedores
Una vez los padres de la víctima abandonaron la comisaría los tres investigadores
conversaban sobre el siguiente paso a dar. No se decidían si llamar a las amigas de
Desiré para que prestaran declaración o ir al laboratorio para ver si había algún
resultado, cosa que sería improbable, ya que era sábado y solo trabajaba el personal
de guardia. Otra posibilidad era ir a visitar a la forense pero no lo creyeron conveniente
porque hacía poco rato que habían estado con ella y no habría podido avanzar mucho.
Finalmente, decidieron arriesgarse y fueron al laboratorio, ya que a ninguno de ellos les
apetecía escuchar sandeces de adolescentes egoístas más preocupadas por sus
asuntos que por colaborar. La idea de poder encontrar resultados que les diesen
alguna pista para esclarecer los hechos les pareció más productivo. Andrea García, la
jefa del laboratorio les dijo que tenía alguna novedad, que no había podido avanzar
mucho pero que de momento tenía los resultados de los análisis de la sangre
encontrada en el lugar de los hechos y de los cabellos. Los tres investigadores dijeron
al unísono:
¡Va sorpréndenos! ¡Dinos de quién es la sangre!
¡Chicos, no seaís impacientes! respondió Andrea los resultados no son muy
esclarecedores porque en el lugar del crimen había dos tipos distintos de sangre
, una en la mesa del laboratorio de Física y Química y otra en la ropa de la
víctima. Después de analizarlas minuciosamente, la hallada en la ropa es del
grupo A+ y pertenece a la víctima y la hallada en la mesa es del grupo 0+ y no
sabemos de quién puede ser ya que no está fichada en nuestra base de datos,
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