supuestos en los que tendría sentido actuar de forma injusta serían
solo casos excepcionales, pero nunca una norma. En el segundo
se indica, que el espacio ocupado por estas dos dimensiones es
claramente distinto y diferenciado, por lo que actúan sin mezclar-
se. Esto significa que independientemente de que puedan existir
excepciones en las que se justifique no ser justo, eso no cambia el
hecho de que nuestra actitud habitual deba ser la defensa de la
justicia. También es importante indicar que en este caso se parte
del supuesto de considerar que la injusticia existirá de forma inde-
finida en el tiempo al formar parte de la dimensión horizontal, que
es la que representa aquello que dura indefinidamente. En cambio,
es lógico pensar que el mal desaparecerá, al formar parte de la
dimensión vertical, que representa el paso de un nivel inferior a
otro superior. Es decir que la injusticia podría perdurar en el
tiempo en el caso de considerarse lógico admitir excepciones a la
justicia, pero el mal desaparecería por representar aquello que es
equivocado. Esto significa que aunque existan algunos supuestos,
en los que se pueda considerar aceptable actuar de forma injusta,
en ningún caso se deberían incluir aquellos comportamientos que
se puedan asociar al mal, como la vanidad, la tiranía o la crimina-
lidad. Porque los supuestos que en mi opinión estarían incluidos
en las excepciones de la justicia válidos en ningún caso estarían
fuera de la ley. El hecho de que la justicia y la injusticia se en-
cuentren en la dimensión horizontal, indica que estos dos valores
se tienen que relacionar de una forma equilibrada, como norma y
excepción, esto no impide que el potencial absoluto de ambos va-
lores sea el mismo, al aumentar la excepción su tamaño en el
plano vertical. El mal en cambio es del todo rechazable, porque
representa un desequilibrio en el comportamiento social, al plan-
tear la injusticia como norma de conducta, en lugar de ser una
simple excepción, que es lo que le corresponde. Por lo tanto, se
puede definir el mal como el error de considerar la injusticia co-
mo norma de la conducta social, lo que deriva inevitablemente en
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