tonces, si según esta teoría podrían existir razones para ser injusto
a veces, como podemos saber en qué supuestos merece la pena
actuar de esa manera y en qué supuestos no? La respuesta es muy
sencilla, porque la única actitud que es posible para un ser civili-
zado es plantearse la justicia como norma esencial de la conducta,
y si en algún momento tuviera sentido no actuar así supongo que
eso sería cuestión de instinto, pero como ya he dicho, de tener
sentido las excepciones de la justicia, seguramente estarían rela-
cionadas con cosas como las diferencias de sueldo, o el tipo de
puesto de trabajo, pero no con actividades delictivas o ilegales.
Estos son algunos de los muchos ejemplos en los que se aplica la
norma y la excepción, pero en el universo existen innumerables
supuestos como por ejemplo la relación entre el núcleo galáctico
y las estrellas, los días laborables y los fines de semana, en este
caso es útil tener en cuenta el esquema, para comprender la im-
portancia de respetar el equilibrio entre la norma y la excepción,
porque la excepción no debe ser mayor del veinte por ciento del
conjunto, para que exista una adecuada coordinación entre ambos
aspectos. Si por ejemplo aplicamos esto a la relación entre los
días festivos y laborables, la conclusión es que lo adecuado sería
que los días festivos no deberían ser más de dos como máximo
por semana y realizados de forma consecutiva, excepto si se libra
la semana completa. Del mismo modo, el número de horas dedi-
cado a trabajar cada día, no debería ser excesivo, porque es mejor
trabajar pocas horas, todos los días laborables, antes que pretender
trabajar muchas horas con el fin de conseguir más días libres,
porque para eso ya existen las vacaciones. No respetar la armonía
de los ritmos solo puede ser perjudicial para la salud.
Otro ejemplo de la norma y la excepción es la relación entre los
miembros del poder y sus súbditos, pues mientras que los súbdi-
tos representan una mayoría homogénea, el poder es una excep-
ción diferente y minoritaria concentrada en el núcleo, tanto en los
sistemas políticos como en los económicos. Es precisamente en
este aspecto donde la injusticia puede incrementar su potencial,
pues aunque el gobierno solo representa una parte mínima de la
población sin embargo concentra un mayor poder, que a su vez le
permite obtener ventajas como sueldos o puestos de trabajo mejo-
res. Sin embargo, el hecho de que los políticos o empresarios ten-
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