Mis ideas filosoficas 3 | Page 102

EPÍLOGO Es cierto que en mis libros repito con frecuencia los mismos ar- gumentos, pero cuando veo que hay demasiada gente que solo se preocupa de entretenimientos vanos, sin dedicar apenas tiempo para reflexionar y buscar la verdad, me produce la motivación ne- cesaria como para insistir en el deseo de despertar sus concien- cias. Mucha gente no comprende, que la meditación puede hacer más agradables nuestras vidas, al permitirnos entender mejor el mundo que nos rodea. Como todo el mundo cometeré errores, pe- ro al menos tengo la disculpa de buscar la verdad sinceramente. Es cierto que mis libros son sobre todo un ejercicio de deducción y meditación y no de análisis técnicos, pero es que en eso consiste precisamente la filosofía, en las deducciones que hacemos con nuestra mente, en base a los conocimientos adquiridos. Las ideas y conclusiones expresadas en mis libros son el resultado de mu- chos años dedicados a la investigación y son muchos los datos científicos que he tenido en cuenta y que me han ayudado a apro- ximarme lo más posible a la verdad. También es cierto que no se debe cometer el error de subestimar un libro por ser fundamen- talmente el fruto de la meditación deductiva, pues sin esa medita- ción no habrían sido posibles muchos de los descubrimientos que hoy en día conocemos. Es cierto que el mundo está lleno de escri- tores pseudocientíficos sin talento, que solo pretenden ganar dine- ro contando mentiras, y que disfrazan su ignorancia con extensos viajes por el mundo, para tratar de aparentar una cultura que no tienen y hacer más creíbles sus afirmaciones. Yo en cambio ofrezco mis libros de forma gratuita para quien los quiera leer, siendo mi único interés el bien común y el progreso de la huma- nidad. En mis libros, no suelo tener demasiado en cuenta las re- glas ortográficas, es cierto que en parte son errores, pero también en parte son diferencias deliberadas. Por ello, me parecen despre- ciables aquellos que juzgan a las personas basándose solo en co- sas superfluas, sin molestarse en analizar los detalles. Es un grave error obstinarnos en mantener las reglas establecidas, porque con el cambio de los tiempos y las ideas, aquellas cosas que hoy con- sideramos verdades inmutables, mañana serán consideradas equi- vocaciones. Por ello, es necesario que despertemos nuestra capa- 102