Mis ideas filosoficas 3 | Page 100

que podríamos definir como sensoriales o extrovertidos, es decir entretenimientos en los que participa poco o nada el intelecto. Porque incluso aquellos que dedican mucho tiempo a leer, lo que hacen es aumentar sus conocimientos sobre lo que otros han escri- to, pero lo normal es que tampoco dediquen tiempo a considerar si lo que han leído es cierto, o a averiguar si hay alguna conclu- sión no descubierta hasta el momento que se pueda deducir de lo aprendido, y eso en los casos en los que se han leído libros cientí- ficos y no simples novelas, pues las novelas aunque entretienen, en muchos casos carecen de rigor científico. Yo en cambio, desde mi niñez, siempre fui propenso a dudar de todo, por ello, primero trate de mejorar mis conocimientos aprendiendo un poco de todo en lo referente a la ciencia, y después en segundo lugar intente utilizar esos conocimientos científicos para tratar de deducir todos aquellos aspectos de la ciencia y del mundo que no tenían una respuesta satisfactoria. Podría decirse que al adentrarme en este campo pase a hacer una tarea más propia de un filósofo que de un científico, pero esto solo es un punto de vista, porque a mi enten- der la filosofía no tiene por qué ser considerada menos que cual- quier otra rama de la ciencia. Porque solo la filosofía permite coordinar todos los aspectos del conocimiento en uno y sacar conclusiones sobre ello. Lo cierto es que solo la capacidad para dudar nos puede proporcionar la voluntad necesaria para aden- trarnos en la búsqueda y encontrar la verdad sobre el mundo que nos rodea, pero lamentablemente, son pocos los que tienen tiempo y voluntad para adentrarse en ese mundo inexplorado, que es la meditación y la filosofía. Es difícil determinar qué hace que una persona se distancie de la versión de la realidad aceptada por la mayoría, pero supongo que en mi caso, uno de los posibles desen- cadenante de esta actitud, sería el hecho de sentirme desengañado sobre cosas como los métodos de enseñanza en las escuelas, de- masiado dedicados a imponer la verdad oficial que nos pretenden inculcar los políticos o la dirección de los centros educativos an- tes que fomentar la capacidad para buscar la verdad por uno mis- mo y con ello nuestra propia libertad mental. Yo prestaba poca atención a los libros del colegio, porque más que intentar fomen- tar el interés por la cultura, estaban encaminados a memorizar lo que interesaba, por ello, yo sacaba malas notas en los exámenes, 100