MIS HISTORIAS MARRUECAS LIBRO de HISTORIAS MARRUECAS | Página 20

Mi querido abuelo Pablo era “cosario”, es decir era un transportista de mercancías en general de su época, o sea que transporta de un punto de España a otro. Concretamente su trabajo era desde Cabra a Málaga y viceversa. Estos portes se hacían en carretas tiradas por mulas y entre estos animales había una muy rápida, que mi abuelo decía que corría como una bala y mi abuelo alardeaba de esto. Ello fue motivo para que el pueblo le bautizara con el mote de “Pablo el de balita” y su familia, igualmente “los de la balita”. Por los año 1913 a 1914 el negocio del transporte le iba muy bien, pero al poco tiempo comenzó una crisis en este sector y la familia empezó a pasar unas serias vicisitudes en su economía doméstica. Ante esta circunstancia Pablo Arroyo se planteó la posibilidad de cambiar su anterior ocupación o... De emigrar a nuevas tierras, que mejoraran dicha situación. En esos años parecía que la cercana África ofrecía alguna que otra posibilidad para su familia. Tánger le ofrecía lo que a él le parecía mejor, de esta forma cogió como vulgarmente se dice “los bártulos” y marchó con su esposa Carmen, sus hijos Salvador, Rosario, Sierra, José y Felipe. Sin embargo, Rosa (mi madre) se quedó en Cabra al cuidado de su tía, llamada Lorenza, que era la propietaria de la casa sita en la calle Pepita Jiménez núm. 5 de Cabra, que por esas fechas la casa era un Lagar-Bodega, que comercializaba muy buenos vinos, según opinión de su clientela. Unos años después será la acreditada Fonda Guzmán, (motivo de este blog). Lo recuerdo siendo aún muy pequeño, ver unas tinajas grandísimas en una de las naves, las que posteriormente fueron los dormitorios de nuestra numerosa familia y también recuerdo, de ver sacarlas a la calle, seguramente por haberlas vendido. 20