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decidió apoyar a dicho alzamiento militar y que se pudo
entrevistar con uno de los conspiradores, como era por
entonces el coronel Beigbeder.
No tardaron en proporcionar voluntarios al bando
sublevado. Como anécdota, cabe recordar que un
destacamento de las mejaznias formó parte de la Guardia de
Franco.
Durante la Guerra Civil Española, cada mehala envió dos
tábores a la Península que fueron asignados a las diferentes
divisiones. A finales de 1938 estaban distribuidos de la
siguiente manera: 1º y 3º/Meh.Tetuán en la 53ª División
(Aragón); 1º/Meh.Melilla y 1º/Meh.Rif en la 11ª División
(Centro); 2º/Meh.Melilla en la 107ª División (Centro);
1º/Meh.Larache en la 18ª División (Centro); 2º/Meh.Larache
en la 14ª División (Centro); 3º/Meh.Rif en la 108ª División
(Ebro); 1º/Meh.Gomara y 2º/Meh.Gomara en la 83ª División
(Ebro).
La Mehala no sólo fue una tropa nominalmente al servicio
del Jalifa. Fue un cuerpo autóctono, afín al de Regulares, pero
más enraizado en el mundo "harqueño" (de las tribus rifeñas)
y por tanto, utilizado en aquellas labores que de ser
realizadas por la tropa, hubiesen despertado mayores
recelos.
Su actuación previa a la Guerra fue bastante relevante, tanto
en las diferentes Campañas de Marruecos, como en las
posteriores operaciones de pacificación. Así, varios tábores
participaron en el desembarco de Alhucemas.
Básicamente era un cuerpo ligero, con 300 hombres por tábor
frente a los casi 500 de los Regulares. Equipada con
armamento ligero, era considerada como tropa nativa de
choque.
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