MIS HISTORIAS MARRUECAS LIBRO de HISTORIAS MARRUECAS | Page 121
que podíamos hacer, llegamos a la conclusión que era lo
mejor, que nosotros nos acercáramos al pueblo que estaba a
unos cinco seis kilómetros para dar cuenta a la Policía
Marroquí de lo ocurrido.
Así lo hicimos, nos quedamos algo más aliviados y
tranquilos. Cogimos nuestra furgoneta Volswagen y
pusimos rumbo al pueblo cercano de Arcila. Nos dirigimos
al cuartelillo de la Guardia o Policía Marroquí y nos
encontramos con siguiente “cuadro”…Dos o tres mal
encarados policías, uno de ellos sentado en el bufete y nos
preguntan en árabe…¿ Qué quieren Uds. ?...Pepe que sabía
el árabe perfectamente le explicó con detalle lo que habíamos
presenciado y como actuamos en el accidente…
Muy enfadado el que parecía el jefe, nos dijo de muy mala
manera: -Uds. ¿porqué han tocado a los heridos?, ¿no saben
que eso está PROHIBIDO?... Pepe enfurecido les contestó,
también algo fuera de tono…¡¡No íbamos a permitir que la
señora se ahogara en su sangre!!...--Bueno, --bueno está bien,
¡sigan Uds. su camino que nosotros iremos para el lugar del
accidente!
Y eso hicimos, nos fuimos para nuestra casita de la playa, mi
hermana Isabel y Otilia estaban bastante preocupadas por
nuestra tardanza…le explicamos lo ocurrido quitando un
poco de hierro de lo que habíamos visto y de lo mal que lo
habíamos pasado. Al día siguiente nos enteramos que a los
heridos los habían llevado al Hospital Español de Larache y
que la señora o acompañante del conductor, eso no lo
supimos nunca…La señora, como digo, había muerto, había
llegado demasiado herida y desangrada al Hospital.
Así acabó aquel paseo que hicimos a la ciudad de Tánger, la
cosmopolita y linda ciudad que yo recordaba con cierta
nostalgia de los buenos momentos que había pasado unos
años antes y que su fisonomía había cambiado algo, menos
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