Todos los estilos arquitectónicos (influencia española en Avenida de Mayo, y francesa en Recoleta), la moda, los géneros teatrales (la ópera y el melodrama para los italianos, a zarzuela para los españoles), las comidas, las religiones (ortodoxa, musulmana, judía y católica) se entremezclaban en la Metrópoli más grande de América del Sur a principios de siglo. Buenos Aires no era producto de la industrialización, sino de la inmigración.