Mictlantecuhtli número cero RevistaAntropologica2 | Page 41
Entrevista con Eve Goujon
Tuvimos la oportunidad de conversar con la Maestra Eve Goujon, persona distinguida en la historia
de nuestra facultad, quién es arqueóloga, especialista en Prehistoria y etnografía, que fue catedrática
de la Normal Veracruzana y de la Universidad Veracruzana, tuvo lo oportunidad de impartir clase a
muchos de los actuales docentes de esta institución e incluso de la actual rectora de nuestra máxima
casa de estudios.
Jubilada desde hace algunos años, se mostró muy contenta de regresar a esta escuela, “como todo el
mundo que tiene una pasión es regresar a lo que le gusta, y comunicarme con jóvenes como ustedes,
nueva generación, que, para mí incluso, en los últimos años no había, casi nadie tenía laptop, celula-
res, les decía “me los apagan” porque sabía que chateaban, en esa época era chatear y recuerdo la
última generación que tomaban notas a mano, todos nosotros, ustedes no sé como, pero para mí son
como extraterrestres. Por eso hubo un día que dije: No tenemos vergüenza a veces, hay maestros que
se quedan casi atrasándose de viejos, digo ¿Cómo se pueden adaptar? Deben ser muy inteligentes,
como diría Darwin, se adaptan muy bien, pero dije, no por qué tenemos otros referentes, a mí siempre
lo que me gustó fue aprender de ustedes, ahora todos me dicen, hasta los maestros: maestra, pero
usted que fue no sé qué…. Hasta me quedaba roja, lo que no puedo entender es que milagro hice.
Porqué me apasiono. No se imaginan cuanto luche por ello. Ser maestro es modelar, es enseñar, son
muchas cosas, tenemos como materia prima seres humanos en formación. La formación es integral,
como la carrera”
Al ser cuestionada sobre como como decidió dedicarse a la arqueología nos comentó: “miren, no sé
por qué soy la primera de una generación antes del 68, estudie muy chiquilla, tenía 16 años, a los 19
años ya tenía mi licenciatura, parecía que era de mucho menor de edad, cuando iba a prácticas de
campo, era la niña para todo, me ponían en las cuevas, como era la más chiquita de todos, me metían
en las ratoneras y yo tenía un miedo. Yo quería estudiar en una escuela de altos estudios llamada “las
cartas”, pero mis hermanos que tenía, los 3, tremendos me decían blablabla, que me iba a quedar vie-
jita entre las piedras, entre los pergaminos, entonces dije pues…, y mi padre, como las mujeres y más
de mi edad, tuvo que darme una dispensa para inscribirme en la Sorbonne al instituto de etnología
que estaba en el museo dl hombre, que acaban de renovar en París, entonces mi padre fue y busco
con los maestros que podía estudiar, y por él pude inscribirme. Era la más chiquilla pero nos daban
clases, en cinco lugares en Paris, todo el día andaba en el metro buscando, estuve en la escuela del
Luv, hice cosas de arqueología clásica, de prehistoria, porqué daban básico: etnología, arqueología
prehistórica, lingüística e historia de las religiones, lo llamaban para certificado de estudios superiores
a la licenciatura, yo la hice en 2 años, entonces, así eran en esa época y no había maestros buena
onda, era Levis-Strauss…, los puros duros que ustedes ven ahora, imagínense yo tenía 16 años.”
Respecto de su experiencia de tomar clase con Levi-Strauss “impresionante, pero si tenía un gran don
también de maestro, no sólo para escribir, y ya vez, le enviaran los “tristes trópicos”, hay dos libros
fundamentales, espero los lean “Tristes trópicos” para entender cómo llego a Brasil por la guerra, tam-
bién como judio, tuvo que emigrar.” Los apellidos “Levi, Levin, todos estos son de judíos, pero bueno,
entonces, él era muy distante, bueno, en el prope tenía clases de 50 alumnos en un anfiteatro en la
Sorbonne yo me sentía de “Ugh” no había grupos como los que tienen, yo tuve solo 2 amigas por qué
los que estudiaban en esa época eran gente que había hecho otras licenciaturas, había médicos, te-
nían casi la edad de mis padres, entonces encontré 2 amigas que tenían un año o dos más y no había
mujeres tampoco, se veía mal, dije que quería estudiar eso, y mi padre dijo si, si te gusta vamos. Mi