Ismael Sierra Estrada
el guerrero de mas allá, le va a decir a usted: Ahora sí, levántese como hombre y empiece a caminar y empuñar sus armas. ¿ Dónde está su verraquera? ¿ No se acuerda que cuando usted se emborracha dice que mata y come? ¿ No se acuerda cuando usted pega a su mujer es un macho? ¡ Ahora sí demuéstrelo!”
Esta palabra son dichas por un sabio guerrero del mundo espiritual, decía mi padre. Y eso estando ustedes rezados.
Los manes llegaron hasta cerca de nosotros, y se separaron. Y salió el patrón de ellos y mi hermano se pusieron a hablar como uno dos minutos. Luego se vino mi hermano mayor de nosotros, nos dijo:
“ El vecino costea todo el gasto de mi hermano a donde lo van a llevar. O sea para hospital de Villavicencio.”
La avioneta duró media hora para salir. Estaba buscando un enfermero para acompañar a mi hermano hasta hospital. En eso llegó el que vivía con mi hermana. Y me llamó y me dijo:
“ Dígale a su hermano, que no le deje ir solo. Porque lo pueden rematar en el hospital.”
Yo enseguida corrí donde mi hermano y le dije. Y mi hermano dijo:“¿ Sera que si?” Yo le dije:“ Si él dice es por algo”.
Hugo me dice que él tiene unos amigos allá, él lo va a llamar y lo va a ubicar en el hospital de una vez. Los escolta de mi cuñado, más los amigos de él que era los Toloza. Los estaban apoyando este proceso. Porque los otros no tenían experiencia.”
Así fue que los trasladaron para Villavicencio. Y yo fui a buscar a ese traidor. Que había disparado a mi hermano.
En Miraflores en ese tiempo, todos los colonos ambulantes que llegaban montaban su negocio. Había tomadero de cerveza por todos lados.
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