Ismael Sierra Estrada Cauchero que también tuvo mucha prudencia. El señor Ojeda.
Este señor trabajó en alto de este caño. Todo eso era territorio de él. Tenía trabajadores cualquier cantidad de indígenas.
Más que todo era Carapana y Ticuna. Y tenía hasta una escuela. Este duró mucho tiempo en ese caño. Y era un señor alto, grande.
Tenía una pista de avionetas, que salía para Mitú, para Villavo, para donde fuera.
Muchos de estos caucheros en esa época, consiguieron plata con el caucho. Como el caso de pablo Espitia.
Pablo Espitia fue el dueño de caño Bacatí. Y tubo varios empleados. Y las mujeres de él, era indígenas de tribu Yuruti. Venía siendo pariente de mi padre.
Este señor tuvo tantos barracones que sacaba cualquier cantidad de caucho.
Y consiguió plata cuando esto valía. Compró fincas en San Martín, en la bonanza cauchera.
Tuvo un hijo que se llama Ismael Espitia. Este hijo de él, decía mi padre, que participó en la guerra de Vietnam.
Cuando él regresó de allá, su padre ya tenía riqueza en San Martín. Todo lo que sacó del caucho lo invirtió allá.
Cuando llegó su hijo este señor murió. El muchacho no siguió insistiendo más con el caucho. Trató de trabajar pero no le gustó.
Y toda la tierra que era de su padre, lo dejó de gratitud a los que fueron empleados de él.
Uno de esos empleados que le acompaño mucho y de confianza fue, Enrique Baicue.
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