Microhistoria de Miraflores Guaviare
Hasta los animales se estaban acabando. No era como antiguamente en la época de cauchería.
Pero aquella gente que mandaba en estos territorios, se dio cuenta todo esto. Empezaron a controlar por su forma de mandatos. El que mataba un tapir o una lapa, era castigado.
El que tumbara más de diez hectáreas, también era castigado.
Prohibieron talar selva a la orilla de rio. Tenía que dejar 100 metros a la orilla del caño para poder talar y el caño no se secara.
El que cogía matando pescado con arroz y metavín se lo hacían comer.
Donde llegaban a pillar, tirando mayas cogiendo pescado, lo envolvían con la tarraya y lo botaban al agua.
Estos informes lo sacaron con manual de convivencia a todos los municipios que estaban bajo su mando.
De esta forma pudieron controlar la avanzada desforestación en nuestro municipio.
Nosotros como indígenas, como capitanes, en ese tiempo no valíamos nada. Estaban dominados por la mayoría. Los únicos que podíamos apoyar y nos apoyaron fue aquella gente armada.
No todas las veces ellos también nos apoyaban. Si lo hacíamos mal no nos apoyaban.
Pero yo me daba cuenta que a medida que pasaba el tiempo ellos sacaban sus manual de convivencia a su manera. Nunca nos consultaban a los capitanes. Ni siguiera a la organización.
En los manuales de convivencia aparecíamos, en dos artículos: Uno era el artículo 19. Decía: Los capitanes son autónomos dentro de su territorio. Artículo 20 decía: Los capitanes controlarán su territorio, su comunidad, y castigará a su miembros según su falta que hallan cometido.
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