Microhistoria Miraflores 1 | Page 140

Ismael Sierra Estrada de área conocidos. Uno de estas personas me dijo:
Le presento al señor Gordo. Él tiene unas cosas que decirle a usted. Una vez este gordo cuando dijeron así. Me miró y me dijo:
“ Capitán resulta que usted, la raya que tiro ahí de lindero, creo que me encerró. Entonces vengo a solicitarle a ustedes, que tiremos la raya bien”.
Yo le contesté al señor:“ Yo creo que yo por las tierras no voy a pelear. Porque ustedes me han apoyado. Así que hagamos lo que usted me está diciendo”.
El señor me dijo:“ Está muy bien, tiene mi apoyo de acá en adelante. Si necesita alguien algunas cosas de mí: trabajos, préstamos. Cuente con migo.
De hoy en adelante trataré con usted no con la junta”.
De esta forma me hice muy amigo de ese señor. Porque era mano derecha del propio de ese movimiento, y testaferro de ese man.
A pocos días de ellos haber llegado allí. Yo me di cuenta todo el poder que tenía esa gente.
Traía materiales de todas partes, hierro para fabricar armamentos, muy cerquita de nosotros colocaron uno de los volteaderos más grandes de Miraflores. En una laguna sagrada que teníamos nosotros.
De esta forma ese movimiento iba abarcando a nuestro territorio imponiéndonos reglamentos a su manera.
La gente ya no podía pescar cerca de estos volteaderos o donde ellos tenía depósitos. Donde hacia su trabajo de movimientos de ellos.
Como el avance era tan grande, de aquellas personas, que cultivaban la hoja de coca. Se estaba extendiendo a los territorios de los diferentes resguardos que ya estaba constituido.
Entre esos, estaban con su resolución de resguardo Lagos del Dorado, 140