Ismael Sierra Estrada
Como en ese tiempo donde los caucheros entraban a abrir barracones era tierras baldías.
Y para nosotros los indígenas eran muy peligrosas. En un sitio baldíos existen misterios muy grandes. Por eso era que nuestros antepasados los grandes Payés y Kumú rezaban.
Como entre los caucheros que rallaban caucho, había jóvenes indígenas de diferentes tribus que ya sabían rezar.
Porque esta época era época de sabiduría, de Payé y Kumú, en todo el departamento del Vaupés.
Por lo tanto ellos mismos. Los que sabían, iban guardando espíritu de cada sitio sagrado que ellos conocían. Por medio de su sabiduría.
Como mi papá prefirió no seguir insistiendo más con el caucho. Lo que él hizo fue en su comunidad, una maloca grande.
Y enseñar a los jóvenes para los grandes Payé. Acompañado por mi tío Marcos que era experto Payé en ese tiempo.
Mientras tanto a mi hermano que era mayor de nosotros. Lo puso a estudiar en el internado María Reina del Vaupés.
Estos años mis padres, nunca pensó más en la cauchería. Mi hermano creció. Terminó su estudio de quinto de primaria.
Y mi tío, que había estado en Tolima. Que había pasado allá en la época de la violencia. Acababa de llegar.
Precisamente al año, llegó mi tío también del Tolima, con mi tía Cecilia Arango.
Se instala dentro de nuestra comunidad. Construyó su casa ahí al lado de mis padres.
La mayor parte de su vida mi tío había estado al lado de los blancos. Ya conocía ciudades de ese tiempo. Ya comía diferentes comidas. Por lo tanto cuando él regresó a la comunidad, eran muy diferentes.
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