Microhistoria Miraflores 1 | Page 138

Ismael Sierra Estrada pedir desayuno o almuerzo para su papá.
La gente como lo quería tanto, ya sabía a qué iba este muchacho. Pero cuando hablaba con uno hablaba con una fuerza tremenda. Porque uno nunca lo veía enfermo a Pacho.
Ese día estuvimos hablando de muchas cosas, y él me decía, que me felicitaba, por los trabajos que estaba haciendo.
Un día me dijo; de que no le dejara quitar sus tierras que le había costado tanta plata antiguamente a mi Papá.
No haga lo que están haciendo mis hijos que abandonaron la tierra mía. Porque se graduaron de su estudio tienen buenos trabajos. Se ha olvidado de sus tierras y de mí también.
A veces uno dice cuando esta joven, cuando consigue mujer, ve criar los hijos de uno, que es lo mejor, que le ha pasado a uno. Pero resulta que no es así, los hijos nacen, crecen, cuando ya saben todo, se van.
Ya no se acuerda de uno, y más cuando uno está muy viejo, nadie lo quiere. Me decía Don Pacho. Uno es un estorbo decía el viejo. Seguro que si hubiera estado al lado de mis hijos, ellos me habían dejado en una casa de abuelos.
Mi hijo Tulio esta con migo porque es enfermo, si no estuviera enfermo, no estuviera a lado mío.
Pero a él lo agradezco mucho, y es único que me cuida, y me acompaña. Con estos muchachos he podido compartir mi vida hasta ahora.
Uno mirándolo bien, todo lo que decía Pacho era realidad. La vida de joven es otra y envejece otro. Duré hasta por la noche hablando con Pacho y me fui a acostarme donde yo había quedado.
Siempre cuando yo venía de mi comunidad, yo traía, pescado moquiado, fariña, casabe a Pacho. Era su comida favorita porque la mujer de él era una pariente de mi papá.
Tan pronto que llegué a la comunidad, al otro día me fui, a comunicar mi 138