Ismael Sierra Estrada
No entró a la comunidad pero hizo reunión en palomar. Allí estuvieron todos los colonos y presidentes. Y citaron mi hermano.
Me contaba mi cuñado que acompañó a mi hermano. Que aquí en esta reunión, esta persona le pegó una vaciada a mi hermano.
Diciendo que era cómplice de paracos y ejército. Y que trabajaba con el gobierno. Y si se llegaba a comprobar, mataba toda la familia.
Mi familia mantenía rezado. Ellos llegaron a su comunidad con su gente, y se reunieron y comentaron sobre esto.
Un domingo, mi hermano madrugó a pescar. Cogió mucho pescado. Y ese día había tener chicha y los muchacho iba a haber encuentro deportivo entre ellos.
La mujer de mi hermano le dijo que fuera con perros a corretear unos saínos, que ella había visto por la mañana, cuando estuvo en la chagra.
De esta forma sacó a mi hermano para el monte y se fue con él.
A una distancia de la comunidad los perros corrieron al animal. El animal se encorotó en un hueco. Y mi hermano empezó a meterle una rama a un palo con hojas para ver si estaba el bicho.
Y sintió que había un bicho adentro y que movía.
Como vio que se movía. Metió la mano con cuidadito para ver que era si era lapa, chaqueto o gurre.
Cuando él metió la mano, de una vez lo recibió una culebra rieca. Le mordió los brazos, y la señora de él, todo preocupada no sabía qué hacer.
Y mi hermano le dijo:“ Busque un palo que está dentro de la selva aquí cerquita que se llama matapalo. Y ese es bueno para curar el veneno de esta animal.”
Ella enseguida buscó y encontró. Porque en esa selva de Miraflores para abajo se encuentra mucho matapalo.
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