Mi primera revista VOCES DE CHAMPAGNAT | Page 7

Hoy en día nuestras preocupaciones han cambiado de enfoque con respecto al cual nuestros antecesores lo manejaron, es así que en el siglo pasado aun podríamos creer que el trabajo físico podía obtener grandes recompensas y que la educación no era más que una mera formalidad, pero actualmente, la situación se ha transformado tanto en nuestro país como en el resto de naciones. De esta forma la educación ahora es una obligación que nos habilita para poder desenvolvernos más libres en esta sociedad. Lo importante es, que cuando salgamos de estas aulas y sea nuestro turno de tomar las decisiones difíciles, sea dentro de nuestros hogares o nuestros lugares de trabajo podamos cuidar la vida y la belleza, inundándola de paz para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie; que seamos capaces de entender que todos estamos ligados con todas las creaturas de esta tierra, y que por ende debemos descubrir el verdadero valor y sentirnos admirados de ellos.

Agradezco a cada persona que ha formado parte de mi vida, aconsejándome, contándome sus innumerables historias o simplemente teniendo la dedicación y el entusiasmo de enseñarme algo. Eso sí, sin olvidar que Dios, la Virgen María y los Santos que han dirigido el camino a recorrer y encomendándome a esos hermosos espíritus de luz que hoy no se encuentran conmigo para que me acompañen desde arriba y me den su soporte como lo son mis abuelitos y una de mis mejores amigas. A mi familia que me ha inculcado buenos valores y que han aportado su granito de arena, un sincero gracias, pero creo que no hay nada más precioso que mis papás y hermano y quienes han estado siempre en los pequeños y grandes momentos.

Mención especial para mis maestros, ellos con sus enseñanzas han sido más que solo meros educadores de conocimientos, con su incansable labor de formar las mentes de los más jóvenes, se han tomado su espacio para darnos apoyo, enseñarnos el valor de la responsabilidad y mostrarnos las diferentes alternativas por las cuales podremos elegir nuestra carrera.

No dejaré de mencionar a mis amigos, que considero son: “la familia que decidí tener”, con ellos he compartido un sinnúmero de aventuras y desventuras, he aprendido el valor de lo que es tener lealtad y compañerismo, en espera de que estas puedan ser eternas en el tiempo.

En sí me siento muy gratificada de pertenecer a esta gran Institución en donde mis mejores momentos los he vivido aquí junto a ustedes y no dudaré en decir que me siento orgullosamente Marista, hoy y siempre.

Muchas gracias.