Mi primera revista Siria tras las Conferencias de Astaná | страница 3

Grupo de trabajo 3 Siria tras las conferencias de Astaná I. Nota de Alcance El conflicto sirio comenzó a principios de 2011 como consecuencia de las represalias del gobierno de Bashar al-Assad a las protestas que la ciudadanía convocó a raíz de los eventos de la Primavera Árabe en hasta otros 19 países entre los que se incluyen Túnez, Egipto, Argelia, Líbano o Marruecos entre otros. Los protestantes sirios pedían un sistema más igualitario y se quejaban del nivel de desempleo, la corrupción, la falta de libertad política y la represión del gobierno de al-Assad. El levantamiento comenzó en la ciudad de Daraa y rápidamente se extendió al resto del país, reforzando aún más sus esfuerzos cuando comenzaron a ser respondidos con fuerza por parte de las fuerzas del gobierno. La represión intensificó el apoyo de más simpatizantes, que comenzaron a armarse para responder a los ataques del gobierno y para expulsar a las fuerzas de seguridad de algunas regiones. Esta reacción de la población, junto al aumento de la respuesta del gobierno, incrementó la violencia en todo el país, llegando los enfrentamientos en 2012 a Damasco, la capital, y a Alepo. En este contexto de inestabilidad, el DAESH decidió expandirse desde Iraq hacia Siria en su objetivo de establecer un Califato Islámico, movimiento por el cual comenzó a autodenominarse ISIS (Islamic State of Iraq and Al-Sham). Por su parte, poco a poco las milicias opositoras que se enfrentaban al gobierno se fueron organizando en diferentes grupos semiautónomos, entre los que se incluyen moderados y seglares, kurdos y hasta grupos islamistas y yihadistas de corte salafista. Al mismo tiempo, y desde el exilio, se organizó una oposición a nivel político que dirigiera desde Qatar y Arabia Saudí a los grupos armados. Viendo que el conflicto tomaba tintes de guerra civil, diversos actores externos decidieron implicarse en el conflicto en uno u otro bando, destacando la implicación de Rusia e Irán por parte del Gobierno y de Estados Unidos, Turquía y los Estados del Golfo Pérsico en el bando opositor. II. Conclusiones Aventurar cómo terminará el conflicto a día de hoy es todavía imposible. No obstante, la celebración de las Conferencias de Astaná es un paso muy importante y significativo en el desarrollo del conflicto. Por el momento se han conseguido acordar 4 zonas de desescalada de violencia en el país cuya ubicación aún está por determinar, y la posición de al-Assad se ha reforzado con la ayuda militar de Irán y Rusia. Este hecho es mucho más importante ahora que nunca porque estos dos Estados han adquirido mucha más relevancia a nivel internacional después de Astaná, pues la celebración de esta conferencia no es sino la constatación de que actores regionales tradicionales como lo son Estados Unidos, la Unión Europea e incluso la diplomacia nórdica han perdido relevancia en el conflicto y el proceso de paz. Esta situación no se queda sólo aquí, sino que también hay que contemplar el reciente acercamiento de posturas entre Rusia y Turquía, que termina de descompensar por completo la balanza de gobierno y oposición puesto que éstos últimos han perdido algunos de los apoyos que más los respaldaban en las negociaciones. Sin duda, esto parece inclinar la situación a los escenarios que contemplen un futuro con al-Assad, y la única posibilidad que podría minar este futuro sería que Arabia Saudí se implicase más activamente en el conflicto. 3