Mi primera revista Siria tras las Conferencias de Astaná | Page 22

Grupo de trabajo 3 Siria tras las conferencias de Astaná La operación militar turca en Yarabulus, Escudo del Éufrates (2016-2017), podría considerarse una consecuencia directa de la ofensiva de Manbiy por las declaraciones de Erdogan. Después de luchar durante casi tres meses, las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, por sus siglas en inglés) ocuparon la ciudad. Se trata de un sitio ubicado a sólo 32 kilómetros de Yarablus, y también lindante con el Éufrates. El grupo es de composición variada, con una mayoría Kurda. Las SDF posee agenda secular, están vinculadas con el Partido de la Unión Democrática (PYD) y son subordinadas a su brazo armado, las Unidades de Protección Popular (YPG). La misión de estos insurgentes se integra a la lucha más amplia que se produce por la emancipación del Kurdistán sirio, también llamado Rojava. Justamente, esta región, adyacente a Turquía, presenta una mayoría de origen kurdo (el 60% de la población). Los kurdos desean una independencia total, con autogobierno y capacidad decisora plena. Dada la ausencia del Estado sirio en la región, en la práctica ya han conformado un sistema federal para autogobernarse. La captura de Manbiy es esencial en su componente geoestratégico, táctico y operativo: la ciudad sirve como nexo entre cuatro provincias sirias. Al norte, las ciudades y los pueblos del este de Alepo, incluida Yarablus. Al sur, colinda con las provincias centrales de Hama y Homs; y al este, cruzando el Éufrates, delimita con Raqqa, la capital de facto del Califato Islámico. En términos de la geopolíticos la toma de Manbiy representa algo así como una línea roja para Ankara. Con este punto la milicia kurda cruzo exitosamente el Rubicón sirio y se posicionaron para continuar anexando el resto del territorio a lo largo del llamado corredor de Yarablus (tramo de 96 kilómetros, entre Azas (al norte de Alepo) y Yarablus), alcanzando su objetivo estratégico. Para los turcos, esto representaría una amenaza sustancial a sus intereses nacionales. De concretarse semejante escenario, la posibilidad de un Kurdistán independiente sería una gran fuente de inestabilidad regional. Ankara teme las repercusiones que dicha entidad podría proyectar sobre el Kurdistán turco, en el este y en sureste de Anatolia. Cabe recordar que, en lo concerniente a principios, Turquía no hace distinción alguna entre las milicias kurdas. Ankara insiste en que todas ellas comparten la misma afinidad con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), un grupo ampliamente visto en la comunidad internacional como terrorista. Esta es la razón por la cual se explica la reticencia de Ankara por combatir al ISIS. Visto en función de los intereses estratégicos de Turquía, el grupo yihadista es un mal menor comparado con el prospecto de una entidad política kurda congruente. Quizá este sea el motivo de la tardía intervención del gobierno turco en el conflicto, permitiendo que los conflictos internos debilitasen la posible resistencia. Cuando los militantes del bloque Rojava (o sea, las fuerzas paramilitares del PYD: las YPG y las SDF) tomaron Manbiy, se prendió la alarma en Ankara. En este sentido, aunque Yarablus no estaba en manos de las milicias kurdas, de continuar la tendencia, este bastión del ISIS podría haber caído en sus manos en no mucho tiempo. Al hablar del pueblo kurdo, cabe destacar que sus facciones armadas vienen ganando territorios desde el inicio de la presente conflagración sectaria, y que luego de haber repelido al ISIS, ya han asegurado su autonomía política en el norte de Irak. Por algo los turcos aprovecharon su incursión para posicionar al FSA en Yarablus. Turquía podría haberse adelantado a la situación de hoy. Antes de que las relaciones con Rusia se precipitaran, el ejército turco estableció un cordón sanitario alrededor de la frontera con siria (un buffer zone), para así poner coto a la expansión kurda. En un intento infructuoso por revertir parcialmente esta realidad, Ankara exigió que Washington estableciera una zona de exclusión aérea y que se ocupara de desalentar el avance kurdo. Para ser claros, la intervención militar turca responde a los intereses nacionales del país, y no se trata meramente de una ofensiva impulsada exclusivamente por el oficialismo. Sin embargo, también es cierto que Erdogan ya no tiene elecciones por delante y que tampoco tiene que preocuparse por lo que le diga la oposición. En cualquier caso, la operación no 22