Mi primera revista Eco hope | Page 16

El malestar de la globalización

Gina Chávez.

economista BANCO MUNDIAL

La creciente división entre los poseedores y los desposeídos

ha dejado a una masa creciente en el Tercer Mundo sumida en la más abyecta pobreza y viviendo con menos de un dólar por día. A pesar de los repetidos compromisos sobre la mitigación de la pobreza en la última década del siglo XX, el número de pobres ha aumentado en casi cien millones. Esto sucedió al mismo tiempo que la renta mundial total aumentaba en promedio un 2,5 por ciento anual.

La globalización no ha conseguido reducir la pobreza, pero tampoco garantizar la estabilidad. Las crisis en Africa y América Latina han amenazado las economías y la estabilidad de todos los países en desarrollo. Se extiende por el mundo el temor al contagio financiero y

que el colapso de la moneda en un mercado emergente represente también la caída de otras.

La globalización y la introducción de la economía

de mercado no han producido los resultados prometidos en Africa y la mayoría de las demás economías en transición

desde el comunismo hacia el mercado. Occidente aseguró a esos países que el nuevo sistema económico les brindaría una prosperidad sin precedentes. En vez de ello, generó una pobreza sin precedentes; en muchos aspectos, para el grueso de la población, la economía de

mercado se ha revelado incluso peor de lo que habían

predicho sus dirigentes comunistas. El contraste en la

transición africana, manejada por las instituciones económicas

internacionales, y la china, manejada por los propios chinos, no puede ser más acusado.

Los críticos de la globalización acusan a los países

occidentales de hipócritas, con razón: forzaron a los pobres a eliminar las barreras comerciales, pero ellos mantuvieron las suyas e impidieron a los países subdesarrollados exportar productos agrícolas, privándolos de una angustiosamente necesaria renta vía exportaciones.

En el caso de los países de África Subsahariana, todos quienes trazaron estrategias de desarrollo alternativas al capitalismo se vieron arrastrados por el “peso” de la nueva globalización, debiendo adoptar sin mayores cuestionamientos su dogmatismo sociopolítico y económico; lo que ha impactado fuertemente en la reducción del Estado y sus instituciones, en una deslegitimidad de la actividad política, en un ahondamiento de las desigualdades sociales, en el agudizamiento de los conflictos internos y en la injerencia de entidades financieras internacionales en las decisiones soberanas de cada país (p.ej.: Banco Mundial, FMI). En otras palabras, la globalización neoliberal está lejos de ser una solución a las diferentes problemáticas que enfrenta el continente, es más, es el principal catalizador de un círculo vicioso que ha llevado –incluso– a una “militarización de la sociedad”[1], por cuanto los gobiernos africanos han debido fortalecer sus capacidades de represión para hacer frente a las protestas populares.

Gina Chavez