El padre le dijo a su hija:
- Qué años, ¿no?
- Sí, ni que lo digas – se rio la hija. Luego de tomar su café, los dos se fueron a la casa, en la cual lo primero que hicieron fue irse a dormir.
Pasaron los años y el padre y la hija siguieron su vida felices y disfrutándola al máximo posible.
Fin
Autores: Facundo, Renata y Giuliano
9
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