Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 975
Las barreras migratorias en México
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lidades. Así, mientras que en el caso de los centroamericanos la enorme
mayoría de las detenciones resultan en expulsiones, los migrantes caribe
ños y los denominados “extracontinentales” suelen encontrar alternati-
vas para evitar el encierro y movilizarse por México sin la persecución de las
autoridades migratorias.
Los migrantes originarios de África o de Asia representan una proporción
menor del flujo. La gran mayoría de ellos ingresa a México y se presenta
de motu propio en la estación migratoria de Tapachula. Ahí, el INM suele
tramitar con cierta prontitud un documento que ordena a la persona regu
larizar su situación fuera de la estación migratoria o bien partir del país
antes de que hayan transcurrido 20 días. Este documento se denomina
“oficio de salida”.
Los factores que propician esta política diferenciada por nacionalidad son
fundamentalmente pragmáticos. El primero es la dificultad y al alto costo
que implicaría deportar a estos migrantes a sus lugares de origen; el segun
do es la falta de acuerdos de repatriación voluntaria con la mayoría de los
gobiernos; el tercero tiene que ver con la consideración de que la gran ma
yoría de estos migrantes se dirige a Estados Unidos, donde tiene intención
de solicitar asilo o protección humanitaria; finalmente, considerando el
hacinamiento que prevalece en las estaciones migratorias, las autoridades
prefieren detener ahí a migrantes centroamericanos que muy probablemen
te serán devueltos a sus países en menos de una semana.
Desde un punto de vista estructural, la política migratoria de México
está estrechamente vinculada a la de Estados Unidos. Los planes, progra
mas y operativos de control impulsados por el gobierno mexicano respon
den generalmente a presiones coyunturales del gobierno estadounidense,
como lo vimos con el Programa Integral para la Frontera Sur. Asimismo, la
discriminación por nacionalidad se ajusta a la orientación de las políticas
de asilo y protección en Estados Unidos, donde las posibilidades de obtener
visa o refugio están determinadas por el origen nacional de los migrantes.
Por ejemplo, de acuerdo a la famosa política “pies secos pies mojados”, los
migrantes de origen cubano que llegaban a la costa o por tierra y se entrega
ban en algún puerto de entrada, tenían una alta probabilidad de recibir refu
gio en ese país. 5 A pesar de contar con un memorándum de entendimiento
con el gobierno cubano para la repatriación de sus ciudadanos, el gobierno
mexicano raramente deporta a los ciudadanos de ese país. Así, durante el
gobierno de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) fueron presentados casi
nueve mil migrantes cubanos, de los cuales sólo 1 224 (13.6%) fueron re
patriados (Villafuerte y García, 2016:24). Desde el inicio del gobierno de
5
El presidente Barack Obama puso fin a esta política al final de su gobierno.