Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 755

Cambios en el índice de intensidad migratoria 755 vilidad circular, que lejos de establecer raíces, lo que hace es facilitar la integración de otros migrantes al norte a partir del contacto y visitas que se dan en los sitios de origen (Cassarino, 2004:262). Los dos municipios revisados para cada estado señalan comportamientos diferentes ante la migración de retorno. Por una lado, en Guanajuato y Miguel Doblado, parece tener una mayor intensidad migratoria, mientras que en el caso de Apaseo el Alto, desde los datos, se entiende como un mu­ nicipio en el que la migración pudiera estar empezando a tener impacto de manera notable con un aumento en las remesas, lo mismo para las otras va- riables que determinan la intensidad migratoria. Para San Gabriel, en el estado de Jalisco, la migración circular parece ser una respuesta ante el aumento del retorno en el municipio. Por otro lado, en Valle de Juárez, la migración de retorno parece afectar de sobremanera las remesas y la presencia de emigrantes en Estados Unidos; sin embargo, la migración circular puede ser interpretada como una forma de contrarres- tar el retorno, movilidades recientes, mismas que parecen acentuar el hecho de que el retorno no implica el fin de la migración. En cambio, en Michoacán es de llamar la atención el caso de Lagunillas, que de un sitio 47 en el 2000, en cuanto a migrantes de retorno, para 2010 pasa a ser el primero, disminuyendo consecuente y drásticamente el núme­ ro de hogares que reciben remesas. En cambio, para el caso de Copándaro, a pesar de que los hogares con migrantes de retorno pasaron al 2º sitio de un 31 en 2000, en remesas aumentó la intensidad, aunque disminuyó en mi­ grantes circulares. Por municipios los comportamientos son distintos, lo que puede ayudarnos a entender la migración de retorno y dar cuenta de la inexistencia de un pronto fin de las migraciones. Estamos ante cambios importantes y rápidos en las migraciones mexica­ nas a Estados Unidos; lo que dábamos por sentado hace una década ha de­jado de tener sustento empírico, de tal manera que necesitamos ver con más cuidado y con más detalle lo que sucede en las regiones e incluso en las microrregiones del país. Las respuestas de la gente a los cambios económi­ cos neoliberales son creativas y rápidas, y eso nos obliga a ser flexibles en nues­tros paradigmas e interpretaciones. Las migraciones son uno de los ejem- plos de cómo las sociedades globales y locales pueden responder con forta­ lezas a los embates de la flexibilización económica. En el trabajo de campo antropológico que hacemos en Michoacán, Guanajuato y Jalisco encontra­ mos migrantes de muy diversa índole, desde los que retornan de manera vo- luntaria después de haber obtenido la ciudadanía en Estados Unidos, hasta aquellos que van de manera temporal a trabajar, los que se piensa que ya no volverán, los que de hecho no han regresado ni tienen planes de hacerlo, y los que regresan contra su voluntad (Durand, 2004), entre muchos otros.