Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 741

Cambios en el índice de intensidad migratoria 741 Pero además de eso, estos tres estados representaron el 27.6% del total de municipios con el rango más alto de viviendas con migrantes de retorno. El retorno y las salidas son dos caras de la misma moneda: la migración. En algunas etapas históricas y de acuerdo a particularidades y coyunturas so­ ciales, políticas y económicas, una ha prevalecido sobre la otra o incluso se han equilibrado. Este al parecer es el caso de los flujos en los últimos años. Las salidas y los retornos de migrantes mexicanos han llegado a una especie de impasse, donde ambas oscilan en alrededor de 280 mil por año en el último quinquenio, 2005-2010. Jeffrey Passel, en un reporte sobre la tasa neta mi­ gratoria de México, aduce que “de 2005 a 2010 un total de 1.4 millones de mexicanos inmigraron en Estados Unidos”, menos de la mitad de los tres mi- llones que lo habían hecho en el periodo de 1995 a 2000. Mientras tanto, el número de mexicanos y sus hijos que se movieron de Estados Unidos a México entre 2005 y 2010 llegó a 1.4 millones, aproximadamente el doble del número que lo habían hecho en el periodo de cinco años de la década anterior, y muy similar a los números de los que inmigraron a Estados Uni­ dos (Passel et al., 2012). Esto dio pie a hablar de una tasa neta migratoria de cero, y generó un de­ bate acerca de la posibilidad de que la migración entre México y Estados Unidos hubiera llegado a un cese y que estaríamos asistiendo a un momen­ to histórico que daría paso a una migración con otras características. Sin ir mucho adelante en el futuro, creímos que el debate debió plantearse en que aun habiendo una tasa neta de migración muy cercana a cero, el hecho fue que varios cientos de miles de personas se seguían moviendo entre los dos países, y eso lo presenciamos a cinco años del debate. El hecho también es que efectivamente la migración de retorno se con­ virtió en tema de análisis y agenda política, particularmente en los tres es­ tados de los que nos ocupamos en este trabajo, que mostraron altas tasas de migración de retorno, como se aprecia en la gráfica 2. Es claro que las altas tasas de migración de retorno respondieron a una serie compleja de factores estructurales, políticos y sociales en ambos lados de la frontera, pero cuyo resultado fue una evidente reincorporación de personas a los hogares, a las comunidades y a las regiones, retornados que requieren de servicios, que demandan empleos y que traigan o no recursos monetarios o de capital humano, el hecho es que, con justo derecho, han presionado sobre los recursos disponibles localmente. Por ello, en este trabajo nos interesó poner la atención sobre estos tres estados. La subregión de análisis: Jalisco, Michoacán y Guanajuato Durante muchos años, hablar de migración mexicana era hablar principal­ mente de movimientos de sur a norte, como si las movilidades se desplaza­