Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 654
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Nicté Castañeda Camey, Maria Cristina Martinez-Taboada, ...
aculturación tienden a generar más preguntas que respuestas y se necesita
una perspectiva multinivel (Prilleltensky, 2008), especialmente dado que
los jóvenes inmigrantes mexicanos son una parte importante del futuro de
nuestras comunidades y nuestra sociedad compartida.
Como podemos ver en este análisis, la situación de los jóvenes como
actores en el proceso de migración es compleja. Los diversos problemas
emocionales que enfrentan antes de migrar, durante su viaje y su estadía,
complican el difícil proceso de desarrollo del biculturalismo o la inte
gración en la sociedad estadounidense. La asimilación, la marginación y la
separación pueden asociarse con la negación social y las cargas de salud
que ponen a estos jóvenes en una situación de doble desafío: su vulnerabi-
lidad social restringe su acceso a los servicios de salud y aumenta el riesgo
de problemas de salud mental durante la vida. Mantener los valores cul
turales nativos a menudo preserva la salud y el bienestar, pero regularmen-
te resulta en la exclusión de las prácticas, identificaciones y relaciones
sociales dominantes, lo que afecta la salud y el bienestar, especialmente para
las generaciones posteriores.
La eliminación de las barreras al acceso a la asistencia sanitaria es extre-
madamente importante, como lo son los principios de prevención y el esta
blecimiento de programas de salud y desarrollo dirigidos a los adolescentes
de minorías étnicas. La aculturación y el biculturalismo pueden ser proce-
sos psicosociales positivos y funcionales, pero también conllevan el riesgo
de someter a los jóvenes a experiencias altamente estresantes. Comprender
la complejidad de la situación que enfrentan los jóvenes inmigrantes mexi-
canos puede ayudar a moldear las estrategias de prevención psicosocial,
por ejemplo, respetando plenamente ambas culturas en procedimientos
legales y acciones comunitarias, o educando sobre el respeto y las prácti-
cas culturales en las escuelas (Martínez-Taboada y Alonso, 2012; Goffman,
1956). También es importante educar a las familias y comunidades mexi-
canoestadounidenses sobre el valor de sus prácticas, principios y lenguaje
tradicionales. A través de estos procesos, los jóvenes pueden adoptar
los aspectos positivos de la aculturación, enfatizando la motivación por lo-
gros y crecimiento personal, con menos sentimientos de ansiedad, culpa,
depresión y luto por lo que se ha perdido, con las consecuentes conductas
negativas de salud y sociales.
Las recomendaciones de la Administración de Servicios de Abuso de
Sustancias y Salud Mental (SAMHSA) son útiles a este respecto. A través
de su Registro Nacional de Programas y Prácticas Basados en Evidencia,
SAMHSA identifica modelos de intervenciones efectivas de prevención/
tratamiento del abuso de sustancias basadas en evidencia y culturalmente
adaptadas para su uso con adolescentes hispanos (Amaro y Cortés, 2007).