Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Seite 576

576 Héctor Rodríguez Ramírez, Mónica Chávez Elorza recepción de remesas para generar ingresos adicionales; por lo que el in­ greso esperado, señala, sería muy superior. No obstante, considera que esta sustracción de las remesas ofrece un nivel mínimo de ingresos esperados de estas familias y, por lo tanto, compararlo con el ingreso observado ofrece un esquema comparativo adecuado para estimar el impacto máximo (so­ breestimación) de las remesas en la reducción de la pobreza. A nivel agre­ gado, encuentra que el impacto máximo de las remesas en la reducción de la pobreza por ingresos es de 1.6 puntos porcentuales, por lo que la ausen­ cia o presencia de las remesas no tiene un mayor impacto en los niveles de incidencia de la pobreza. Esquivel y Huerta-Pineda (2007) investigaron el efecto de las remesas so­ bre las condiciones de pobreza en los hogares, utilizando dos medidas de pobreza oficiales (alimentaria, pobreza de capacidades y pobreza patrimo­ nial) y alternativas. A través de un modelo de puntuación de la propensión de pareamiento (pscore matching), construyeron estadísticamente a los ho­ gares que no reciben remesas internacionales de acuerdo a las característi­ cas de los hogares que sí las reciben. Sus resultados indican que percibir remesas internacionales reduce la probabilidad de que el hogar padezca pobreza alimentaria y de capacidades en 7.7 y 6.3 puntos porcentuales, respectivamente. No obstante, en cuanto a la pobreza patrimonial, ésta no se ve afectada por la recepción de remesas, salvo en el caso de los hogares rurales, en donde percibirlas reduce la probabilidad de estar en pobreza patrimonial en diez puntos porcentuales. Lopez-Feldman (2009) busca identificar el impacto que tendría una reducción en la recepción de remesas internacionales en los niveles de po­ breza por ingresos y de desigualdad en los hogares rurales. Para ello, utiliza los datos provenientes de la Encuesta Nacional a Hogares Rurales de Mé­ xico 2003 (ENHRUM). Su metodología consiste en utilizar las tres varian­ tes de índice de pobreza propuestas por Foster, Greer y Thorbecke en 1984 (FGT); y para la desigualdad utiliza la descomposición del coeficiente de Gini por fuentes de ingreso sugerida por Lerman y Yitzhaki en 1985. Sus re­ sultados sugieren que si las remesas hubieran disminuido no sólo haría que algunos hogares se volvieran pobres, sino que provocaría que los que ya son pobres se volvieran aún más vulnerables. Mientras que la desigualdad en la distribución del ingreso en las zonas rurales aumentaría en un 3%. Adicionalmente, realizó un modelo de regresión binomial probit para estimar la probabilidad de que un hogar se encuentre por debajo de la línea de po­ breza, pese a la evidente endogeneidad de este ejercicio, encuentra que un hogar que recibe remesas es 18% menos propenso a ser catalogado como pobre que un hogar que no recibe remesas.