Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 503
los profesionales mexicanos y su vínculo con la migración
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nacional (53.5%) e incluso registraron un crecimiento menor que el de las
maestrías y los doctorados. Estos últimos, por el contrario, presentaron un
incremento extraordinariamente alto, del 179.5% en el periodo considera-
do. Por ejemplo, los ingenieros aumentaron un 294.4%, y los formados en
computación y matemáticas un 171.4%. Asimismo, las tendencias observa
das entre 2010 y 2013 corroboran un incremento de los profesionales con
una carrera CTIM, especialmente en el caso de los ingenieros (véase el cua
dro 2).
Estos cambios en el nivel y perfil educativo de la población mexicana se
traducen en diversos retos y oportunidades. Por un lado, el aumento de la
población con educación constituye una oportunidad para impulsar y con-
tribuir al desarrollo nacional, ya que los saberes científico y tecnológi-
co adquieren cada vez más centralidad en los diferentes ámbitos de la vida
económica, social y cultural. Y por otro, representan un gran reto, no sólo en
lo que concierne a la incorporación de esta mano de obra al mercado labo-
ral, sino también en la creación de empleos que permitan una utilización
plena de los conocimientos, habilidades y competencias adquiridas durante
su formación, es decir, garantizar que la inversión de cuatro o más años de
estudios de licenciatura o posgrado se materialice en un empleo para el
que se requiera dicha formación.
Sin embargo, como muestran estudios de otros países como China, Ita-
lia, Perú y Reino Unido (Purcel, Wilton y Elias, 2002; Walker y Zhu, 2005;
Dolton y Vignoles, 2000; Burga y Moreno, 2001) —y como se documenta en
los siguientes apartados de este trabajo—, alcanzar un equilibrio entre la
oferta y la demanda de mano de obra calificada, así como una sincronía
entre las habilidades adquiridas por los profesionales y las requeridas por
el mercado de trabajo, es un reto difícil de superar. Esta situación, que en mu-
chos casos se manifiesta en mayores tasas de desempleo, subocupación y
subutilización y, por consiguiente, en menores remuneraciones salariales
(Lozano, Gandini y Ramírez, 2015), ha obligado a muchos profesionales me-
xicanos a emigrar a otros países, y a aquellos que se forman y residen en el
extranjero, a no retornar al país (Tuirán y Ávila, 2013).
Las estadísticas estadounidenses señalan a México como el país latino-
americano con el mayor flujo de personal calificado hacia Estados Unidos.
Entre 1990 y 2000, el número de mexicanos con estudios de licenciatura
o posgrado se duplicó con creces al pasar de 123 519 a 308 660 personas,
lo que en términos relativos representa un incremento del 149.9%. En este
periodo, los inmigrantes mexicanos con una licenciatura terminada crecie-
ron a un ritmo superior al total de los profesionales mexicanos (158.5%)
y por encima de los posgraduados (136.9%). Durante la primera década del
presente siglo, la población calificada mexicana se multiplicó por 1.8 hasta