Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 446

446 Selene Gaspar Olvera de los inmigrantes mexicanos en el tamaño y la composición de la pobla- ción futura no será tan grande como se había proyectado en el pasado. Parrado (2010), en su estudio demuestra que los niveles altos de fecundi- dad estimados en el pasado de las mujeres hispano mexicanas, son debido a sesgos en las fuentes utilizadas que exageran significativamente los nive- les de fecundidad. Otros hallazgos, Choi (2004), indican que hubo alteraciones de la fecun- didad entre los inmigrantes mexicanos antes de la migración, y que estas interrupciones fueron compensadas sólo parcialmente después de la mi- gración. También encontró evidencia de un aumento posterior a la migra­ ción en la fecundidad, seguido de un descenso constante de la fecundidad. Asimismo, encontró que hay una tendencia general a que la fecundidad de las nativas de origen mexicano disminuya dentro y entre generaciones, lo que ofrece respaldo sobre el patrón predicho de asimilación clásica; sin embargo, concluye que los niveles de fecundidad de los mexicoestadouni- denses, y especialmente la de los jóvenes, no logran converger plenamente con los niveles de fecundidad de los blancos y es consistente con los patro- nes predichos por la asimilación segmentada. Finalmente, el hallazgo de que los niveles de fecundidad entre los inmi- grantes mexicanos eran más bajos que los pronosticados por las estadísticas oficiales, junto con la observación del descenso de la fecundidad de las in- migrantes mexicanas y su descendencia, sugiere que su impacto en el ta- maño y la composición no será tan grande como se proyecta, lo que además tendrá un impacto a largo plazo en la estructura por edad de la población residente en Estados Unidos cada vez más envejecida, pues nativos e inmi- grantes envejecen. En este capítulo no se pretende profundizar en el tema de la fecundidad de las mujeres inmigrantes y nativas de origen mexicano que viven en Es- tados Unidos, que además sale del alcance de este trabajo, sino recabar evidencia que nos dé pistas para prever su futuro crecimiento. E volución de los nacidos en E stados U nidos de origen mexicano El hecho es que los inmigrantes tienen hijos en el país de destino, y la larga tradición migratoria de los mexicanos hacia el vecino país norte se traduce en una población de gran magnitud. Se estima que en 1994 ya había 5.8 millones de estadounidenses con al menos uno de sus progenitores nacido en México, 23 años después su número es de 13.2 millones más que se du­ plicaron. A este grupo habría que sumar a quienes habiendo nacido en