Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 408

408 Norma Ojeda mina con más frecuencia el carácter transfronterizo de las unidades fami- liares, pero esto ocurre independiente del estrato socioeconómico de las mismas. Por su parte, el trabajo del jefe del hogar en Estados Unidos es una variable importante en todos los estratos, pero principalmente en el sector medio. Entre otras características, los hogares de este tipo de familias son predominantemente nucleares y de menor tamaño; tienen una menor par- ticipación económica por parte de los residentes que no son jefes de hogar y son más numerosos entre los sectores socioeconómicos urbanos me- dios. De modo que se trata de hogares no sólo con mejores condiciones so­ cioeconómicas, sino también con rasgos demográficos propios de los grupos sociales más incorporados a la sociedad moderna (Ojeda, 1994:17-18). Otro grupo de familias transfronterizas en territorio mexicano lo forman los jubilados estadounidenses de distintos grupos étnicos viviendo en Baja California. Cabe mencionar que la comparación del estrato social de las familias transfronterizas no es lineal, sino que está referida a las diferentes y respec- tivas estratificaciones sociales de cada lado de la frontera y que por lo mis- mo no son estrictamente comparables entre sí y que tienen sentido referidas a cada uno de sus contextos. No obstante, en un contexto de frontera in- ternacional, dada la adyacencia de los dos países involucrados, dichas dife­ rencias adquieren un significado social y económico digno de considerarse en el significado de los intercambios que se establecen en el devenir coti- diano de la población fronteriza. Actualmente, la investigación cuantitativa sobre las características de este tipo de familias es prácticamente nula, por lo cual desafortunadamen- te no se cuenta con datos duros comparables que nos permita saber hasta qué grado las características que presentaban las familias transfronterizas en Tijuana y San Diego antes de la firma del Tratado de Libre Comercio de Amé- rica del Norte (TLCAN) siguen siendo las mismas o bien han cambiado a poco más de una década de haberse firmado el Tratado. La observación directa y algunos datos indirectos nos permiten plantear que estos rasgos si- guen siendo aplicables al caso de las familias transfronterizas localizadas en Tijuana, pero no necesariamente en el caso de San Diego. En esta últi- ma ciudad se observan cambios importantes en el nivel económico, en la frecuencia y en la composición étnica de sus familias transfronterizas. Esto es como resultado, por un lado, del establecimiento en Tijuana de un número mayor de empresas de capital estadounidense y asiático (principalmente japonés y coreano), cuyo personal directivo y técnico especializado viven y tienen a sus familias radicadas en San Diego. Y, por otro, hay un número mayor de commuters que viven en San Diego y trabajan en Tijuana vincu- lados al aumento de pequeños negocios en Tijuana, que son propiedad de