Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Seite 358

358 Fernando E. Villegas Rivera, Arturo Santamaría Gómez Nueva York o Dallas. Algunos, inclusive, aunque tenían presencia nacional, movilizando a comunidades enteras (Santamaría, 2007; Bloemraad, Vozz y Lee, 2011; Wang y Winn, 2011). Cadenas televisivas como Univisión, Te­ lemundo y Azteca América, jugaron un papel crítico en la difusión de la información sobre los lugares, hora y forma en la que se llevarían a cabo numerosas protestas, principalmente la llevada a cabo el 25 de marzo de 2006 (Gonzales, 2014). La poderosa influencia que ejercieron los Disc Jockeys (Dj’s) y diversos medios de comunicación de habla hispana, llevó a algunos analistas e in- vestigadores a pensar que las manifestaciones de 2006 surgieron de forma espontánea, más que de forma organizada. Algo similar sucedió respecto a las interpretaciones que los académicos sostuvieron durante el movimien- to por los derechos civiles en la década de 1960 (Bloemraad, Voss y Lee, 2011). Sin embargo, esto obscurece el hecho de que sí existió organización entre los mismos locutores, si bien no de forma vertical como sucede con buena parte de las organizaciones pro-inmigrantes tradicionales. Por ejemplo, “El Mandril” Sánchez emitió el siguiente mensaje durante una de sus transmisiones por La Que Buena 105.5 FM: “Si estamos pidiendo que la gente se una a una marcha, ¿por qué los locutores no ponemos el ejemplo y nos unimos a esta causa?” (Gonzáles, 2013:58). Santamaría (2007) tam- bién relata cómo en Los Ángeles, Eddie “El Piolín” Sotelo se organizó pre- viamente con diez locutores de radio para difundir mensajes sobre las marchas, la misma estrategia la siguió “El Cucuy”. Evidentemente los medios de comunicación en español jugaron un papel de trascendencia durante las protestas de 2006; sin embargo, estas mani- festaciones de solidaridad obedecen a una lógica de mercado más que a expresiones genuinas de involucramiento cívico. Sus audiencias están com- puestas casi en su totalidad por latinos, principalmente inmigrantes, ya que los latinos de segunda o tercera generación generalmente no escuchan medios en español. De tal forma que las empresas de comunicación masiva protegieron sus intereses capitalistas al transmitir mensajes pro-inmigran- tes. En palabras de Santamaría: La defensa de los inmigrantes es la defensa de sus negocios. De cualquier manera, la televisión y radio en español, como transmisores por excelencia de la cultura de masas, fueron los principales vehículos organizativos y pro- pagandísticos de las movilizaciones de inmigrantes hispanos. En este caso, la cultura popular de los medios electrónicos, personificada por los conducto- res más conocidos de la radio en español, fue el vehículo más versátil y eficaz en la organización y propaganda de las movilizaciones más numerosas, sos- tenidas en la historia contemporánea de Estados Unidos, complementando,