Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 356

356 Fernando E. Villegas Rivera, Arturo Santamaría Gómez movimiento y que posteriormente participaron de manera activa en las me- ga marchas de 2006 se encuentra: Esther Portillo, activista salvadoreña que surge de una organización salvadoreña creada en la década de 1980 y que trabajó con la alianza March 25 para organizar las protestas de 2006; Arturo Carmona, miembro del Consejo de Federaciones Mexicanas en Norteamé- rica (COFEM); y Mario Martínez de la Hermandad Mexicana Latinoameri­ cana (Santamaría, 2007; Gonzales, 2014). Estos liderazgos comprenden la legacía del movimiento de 2006 y fueron parte fundamental para que las manifestaciones se concretaran en tan poco tiempo y de manera masiva. A su vez, Santamaría (2007) encuentra aspec- tos fundamentales que nos permiten entender de mejor manera el desarro- llo del movimiento de 2006. C apacidad de convocatoria Diversos autores concuerdan en que las marchas de 2006 convocaron entre 3.3 a 5.1 millones de personas, en más de 160 ciudades estadounidenses, alcanzando casi 400 demostraciones de poder colectivo en Estados Unidos (Wang y Winn, 2006; Bada et al., 2006, citados en Barreto et al., 2009; San­ tamaría, 2007; Wallace et al., 2013, citado en Zepeda-Millán, 2016). A su vez, los inmigrantes mexicanos fueron mayoría dado su peso proporcional en cuanto a la cantidad de inmigrantes. Sin embargo, de acuerdo a Barreto et al. (2009), la participación no se limitó únicamente a los inmigrantes mexicanos, como algunos medios sostenían, sino que fue un movimiento que generó solidaridad entre la comunidad de latinos en Estados Unidos, independientemente de su estatus legal. El proyecto de Ley H.R. 4437 funcionó como un catalizador, una amenaza que activó sentimientos de empatía y solidaridad entre las y los latinos en general, ciudadanos y no ciudadanos (ibid.; Zepeda-Millán, 2016). Barreto y compañía (2009) en- contraron que los mexicanos participaron en proporciones muy similares en comparación con los puertorriqueños, dominicanos, cubanos, centro­ americanos y sudamericanos. En cuanto a las ciudades que tuvieron mayor capacidad de convocatoria, iniciativa y creatividad se encuentran: Chicago, con estimaciones de 400 mil a 750 mil manifestantes y Los Ángeles, donde se estima que entre 400 mil y un millón de personas se manifestaron en sus calles (Santamaría, 2007; Wa­ tanabe y Becerra, 2006a, citados en Wang y Winn, 2011). Uno de los facto­res que explica dicha capacidad de convocatoria, tiene que ver con la presencia mayoritaria de los inmigrantes indocumentados en ambas ciudades, quie-