Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 340
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Manuel Chávez, Rachel Beard
Antes de la primavera de 2006, la sociedad estadounidense en general
tendía a ignorar la capacidad de los inmigrantes para representarse a sí mis
mos directamente en la esfera pública a través del compromiso cívico y
político. En la primavera de 2006, entre 3.5 y cinco millones de personas
—ciudadanos, residentes legales y migrantes indocumentados— salieron
a las calles, prácticamente sin informes de violencia. Las encuestas mostra
ron que los hispanos de segunda y tercera generación tenían la misma
probabilidad de participar que los nacidos en el extranjero. Estas moviliza
ciones pasaron a la historia no sólo como las movilizaciones de los derechos
de los inmigrantes más grandes, sino también como “la mayor protesta
pública masiva sobre cualquier tema”. Aunque estas protestas fueron vistas
en gran parte como una respuesta “espontánea” a un proyecto de ley apro
bado por los representantes del Congreso, que criminalizaría a los inmi
grantes y sus aliados estadounidenses (HR 4437), este nivel de protesta a
gran escala en todo el país fue posible debido a los años de “organización
tranquila de la comunidad y construcción de coaliciones”, que había esta
do ocurriendo en muchas ciudades estadounidenses durante algún tiempo.
Desde 2006, Estados Unidos no ha visto una movilización de inmigran
tes de casi el mismo tamaño o alcance. Después de esas protestas, algunas
ciudades experimentaron un mayor nivel de participación cívica de inmi
grantes: en Chicago y Los Ángeles, por ejemplo, las solicitudes de ciudada
nía de residentes permanentes experimentaron un gran aumento después de
la primavera de 2006. La campaña “¡Ya es hora!”, que promovió la ciuda
danía, dominó los medios de comunicación en español en Estados Unidos.
Sin embargo, en ciudades más pequeñas, como Charlotte y Omaha, la ma
yoría de los inmigrantes informaron sentimientos de temor. El número de
expulsiones de inmigrantes no autorizados aumentó un 27% entre 2006 y
2008. En otras palabras, la visibilidad nacional que muestra la bandera
mexicana provocó una reacción violenta que se tradujo en un aumento de
las detenciones y deportaciones.
El compromiso cívico de los inmigrantes mexicanos varía a través de una
amplia variedad de factores, incluyendo de dónde provienen los inmigrantes
y dónde viven en Estados Unidos. Por ejemplo, la participación a larga dis
tancia en asuntos del país de origen generalmente se asocia con “fomentar
la participación en la vida cívica de Estados Unidos”. Además, un estudio
de las tendencias cívicas y políticas de inmigrantes en la década de 1990 en
contró que los inmigrantes legales en California eran mucho más propensos
para votar que aquellos en Texas y Florida. Esto se debió principalmente al
ambiente más politizado de California, así como a una serie de iniciativas
electorales que amenazaban los derechos de los hispanos (Fox, 2010).