Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Seite 308

308 Armando Vázquez-Ramos, Carolina Aguilar Román R etos y conclusiones La comunidad chicana ha tenido grandes aportes en la sociedad estadouni- dense, tanto en el sector económico, académico, artístico, político y depor- tivo. Sin embargo, en México se sabe muy poco de los logros y el recurso humano que representa la población mexicana en Estados Unidos. Uno de los grandes retos que tienen el gobierno y la sociedad mexicana es apreciar a sus connacionales en Estados Unidos, conocerlos y reconocer que son una extensión de México fuera del país. Se sabe que son bilingües y que mandan remesas, pero se invisibilizan sus luchas políticas, logros y éxitos. En 2016 las remesas alcanzaron su máximo histórico con 26 mil 970 millones de dólares (Bancomer-Conapo, 2016) y se sabe que la mayo- ría se envían por transferencias bancarias a sus familias, pero que se usan principalmente para alimentación y vestido. No obstante, debe hacerse un giro y dejar de estudiar las remesas como el tema más importante sobre el estudio de la población de origen mexicano en Estados Unidos. Los aportes que se han hecho desde la creación de estudios chicanos pueden servir para empezar a estudiar a los casi 40 millones de personas de origen mexicano que radican en Estados Unidos. Dejar de verlos co- mo números y estadísticas, para empezar a conocerlos en su subjetividad. Conocer sobre sus condiciones de vida, experiencias cotidianas, redes de apoyo, cultura, influencia política y su participación cívica en ambos lados de la frontera. Tristemente la multidisciplinariedad que ofrecen los Estudios Chicanos y Latinos, está siendo ignorada tanto en Estados Unidos como en México. Aproximadamente siete millones de estudiantes de mexicanos y latinos (véase gráfica 4) podrían estudiar esta disciplina en ambos lados de la fron- tera, pero pocos tienen la posibilidad de capacitarse como chicanólogos. Se presenta como un reto para las instituciones académicas de ambos países incorporar o mantener cursos sobre chicanos, de hacerlo se podrían crear puentes de aprendizaje e investigación, no sólo entre académicos, sino lazos que permitan entendernos a los mexicanos que viven en México, como a los que viven en Estados Unidos. Es un tema que debe ser relevante en ambos lados de la frontera, pues para el 2060 se estima que la población latina será de 119 millones, equivalente al 30% de toda la población de Estados Unidos (Krogstad, 2014), de los cuales, aproximadamente 84 millo­ nes serán de origen mexicano. Entre otros, el factor de crecimiento poblacional de los mexicanos en Estados Unidos es la amenaza que ha causado la reacción racista y xenófoba en contra de las y los migrantes, específicamente de los de origen mexi­ cano. Es así que 50 años después del inicio del movimiento chicano, nos