Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 306

306 Armando Vázquez-Ramos, Carolina Aguilar Román chi­ca­nos empezaron a ocupar puestos en el gobierno estudiantil de las uni­ versi­dades, con el fin de lograr representación y seguir ampliando la opor- tunidad de acceder a educación superior para futuras generaciones. E studios chicanos como legado de lucha política y social Con la implementación del Plan de Santa Bárbara y como resultado del activismo de varios grupos de MECHA, para septiembre 1969 el liderazgo estudiantil logró que en diferentes universidades se establecieran departa- mentos que impartieran cursos académicos sobre estudios chicanos. Al principio se llamaban Estudios Mexicoamericanos, pero el nombre ha ido evolucionando y ahora es mayormente conocido como Estudios Chicanos y Latinos. El movimiento estudiantil chicano consiguió que se abrieran espacios en las universidades de todo el país, para que estudiantes chicanos pudie- ran acceder a instituciones de educación superior en Estados Unidos. Debi­do a la concientización de la misma comunidad y a la apertura de instituciones académicas, es que los chicanos comienzan a incorporarse en las universi- dades y colegios comunitarios. A lo largo de la historia del movimiento chicano, se encontraron luchando a la par que los afroamericanos, en una lucha común por la educación y los derechos civiles de las minorías étnicas. Ambos movimientos exigían un alto a todo tipo de discriminación. No fue casualidad que, durante la lucha por la creación de departamentos de estu­ dios chicanos, activistas afroamericanos también se encontraran pugnando por espacios de enseñanza de Estudios Afroamericanos. En el caso del estado de California y específicamente el sistema de la Universidad Estatal de California, los departamentos de Estudios Chicanos fueron el resultado de presión política, protestas y concientización de los ad- ministradores sobre la necesidad de crear una disciplina que reflejara la historia, cultura y aportaciones de los chicanos. Actualmente y durante casi 50 años, en muchas universidades de todo el país existen departamentos académicos que otorgan licenciaturas, maestrías y hasta doctorados en Estudios Chicanos y Latinos. No obstante, la aportación más importante del movimiento estudiantil chicano de 1969 es la amplia cantidad de estu­ diantes chicanos que se han inscrito en instituciones de educación superior en Estados Unidos. Pasaron de ser 782 mil en 1990 a casi tres millones en 2018 (véase cuadro 1 y gráfica 3). El hecho de que la cantidad de alumnos latinos en educación superior haya aumentado, es el resultado directo de la lucha del movimiento chicano que comenzó en la década de 1960.